Se basan en el pánico activo. Dícese, con frecuencia, que es un acto reflejo, intuitivo, nada preparado, pero es jutificación inexacta o, quizá, por mejor decir, incorrecta e incompleta. Preparados, los pilares, para someterse, desde su más tierna prestancia, a todos los achaques y ocurrencias que, los vientos ajenos, tengan a bien provocar. Se hallan, los móviles y a veces los pilares, escasamente preparados para aquellas alternativas, como son compartir los gozos y las sombras, las alegrías y los dolores. Es entonces cuando, tremendo, surge el pánico. ¿Qué hacer? He sido construído, afirmase contundente el pilar, para someterme, cumplir con mis obligaciones, es más he sido educado para no aparentar temores, para sostener y no para protestar.
Surge, inatacable, la dicotomía, la doble existencia. Los fantasmas retenidos y la realidad “pilariana” monotóna. Ahora bien como los pilares han sido bien labrados, se resiste, se sostiene, se aguanta y si es preciso, se mueve.
(Empezado el 21 y terminado el 25. Primero de la serie. Un Pilar)
Escrito por jotabege