LOS SOCIALISTAS, EL PODER Y LOS INDOCUMENTADOS

Octubre 3, 2009

Los resultados de las elecciones legislativas celebradas en la República Federal de Alemania el domingo 27 de septiembre de 2009 han abierto, en artículos periodísticos y tertulias audiovisuales, dudas sobre el futuro del socialismo en Europa. No se escribe o habla de la desaparición inminente del socialismo democrático, pero casi. Como si veinte años después de la caída del muro del Berlín y en plena crisis del capitalismo, se hundiera ahora el socialismo. Seguida esa hipótesis tal y como se expresa, habrá que convenir que es equivocada, pues el socialismo democrático, desde que se aplica el sufragio universal directo y secreto, pasa más tiempo en la oposición que en el gobierno. Dicho de otra manera lo sucedido en Alemania no es novedad, no debería ser noticia, ni dar pábulo a crisis inexistentes. La derecha domina los gobiernos europeos desde siempre, salvo en Suecia, algo menos en Noruega y Finlandia. En el resto rige el principio mayor de la derecha. No hay más que acercarse a la hemeroteca más próxima o buscar en la red o leer con mínima atención un libro de historia contemporánea.
En la citada Alemania, desde las primeras elecciones es decir desde 1949 ha habido cinco cancilleres democratacristianos por sólo tres socialdemocrátas. En ninguna de sus victorias los socialdemócratas pudieron gobernar solos, no obtuvieron la mayoría absoluta. La democracia-cristiana alemana, que se autodenomina social-cristiana tiene en su haber la Seguridad Social, es decir uno de los pilares básicos de la idea europea de calidad de vida. Desde Adenauer hasta Willy Brandt pasaron veinte años de socialdemocratas en la oposición. Alcanzaron la Cancillería en octubre de 1969 y fueron expulsados de ella, vía maniobra filibustera de los liberales, en octubre de 1982, o sea trece años. Luego llegó el gran Kohl para unificar Alemania y ocupar el puesto de Canciller desde 1982 hasta 1998, siete años del socialdemocráta Schröder y Ángela Merkel. Una ligera y rápida suma ofrece en sesenta años cuarenta de poder cristiano-democrata. Es la fría realidad. Ni el triunfo este septiembre de la derecha alemana ha sido tan significativo, ni hay una crisis irreparable en la izquierda, sí es verdad que hay muchas izquierdas o que la sociademocracia alemana no es la única manera de entender el socialismo.
El ejemplo alemán vale para Francia, donde de seis presidentes electos de la V República sólo uno era socialista: Mitterrand. Si echamos la vista un poco más atrás, a los gobiernos de la cuarta República veremos que los primeros ministros provenientes del SFIO (Sección francesa de la Internacional Obrera, nombre usado por el socialismo francés hasta 1971) fueron cuatro frente a diecinueve en los años comprendidos entre 1945 y 1962.
Lo mismo se puede decir de Italia o de Holanda o Bélgica, ergo, el socialismo democrático siempre ha estado en crisis. Es verdad que en España, Portugal y Grecia, donde se padecieron dictaduras, el socialismo democrático ha ocupado el poder con más o la misma frecuencia que la derecha. La izquierda progresista frena al liberalismo depredador de la derecha o lo modera, pero ocupa menos el gobierno en Europa, desde 1945 cuando de verdad se instala la democracia como forma de vida. En el Reino Unido donde la alternacia es más común, también han habido más años conservadores que laboristas. Deducción o hay mucho indocumentado, o hay ganas de escribir por escribir o el socialismo democrático está en crisis permanente como el teatro. Me inclino por la abundancia de ignaros.
La socialdemocracia acusa la crisis actual del capitalismo, porque ha sido su mejor gestor, aunque desde los años ochenta se haya dejado llevar por el liberalismo puro y duro aplicado por los teóricos económicos de Thatcher y Reagan. Regresar a los orígenes, aquellos que recomiendan repartir más equitativamente las riquezas, corregir los errores sin cuento del mercado, reducir las plusvalías del capital será una buena noticia para la izquierda progresista. Además la derecha ha entendido que, para convervar el poder, debe acudir en masa a la urnas. Si es preciso tapándose las narices, como recomendaba Indro Montanelli en la Italia del oligopolio de la democraciacristiana. La izquierda no tiene tan claro semejante axioma, quizá porque no ame tanto el poder, quizá porque no perciba la diferencia, que la hay sin duda. Subir los impuestos sirve para mantener una escuela pública, una salud pública y unos servicios públicos, lo contrario es abrirse a la dura y espantosa realidad del mercado.
La izquierda alemana no ha salido tan mal parada, pese a la abstención enorme habida. Al ganador Socrates en Portugal le vendría mejor buscar apoyos por su izquierda, no parece que lo vaya a hacer, que por la derecha, porque la sociedad europea irá reclacamando cada vez más meno liberalismo demoledor y un poco más de mercado controlado. No digo planificar, ni nacionalizar, digo intervenir. Es de izquierdas y socialdemócrata.


JOSÉ MANUEL ZELAYA Y LAS REGLAS DEL JUEGO

Septiembre 25, 2009

Estar contra los golpistas hondureños, esa clase dirigente y oligárquica incapaz de aceptar los valores democráticos, pero capaz de de considerar que el poder les pertenece por la gracia dios, es pura higiene democrática. Es la tercera vez en poco tiempo que este parado desde su bitácora, alude a la situación hondureña y lo hace convencido de la necesidad de apoyar la democracia y enfrentarse a golpistas varios. Un golpe de estado en una democracia parlamentaria no es asumible de ninguna manera y menos cuando las elecciones están previstas en un breve plazo. Roberto Micheletti debe deponer su arrogante postura y plegarse a legalidad democrática. Acusar, como hace la derecha hondureña, bueno y la española, al presidente depuesto de comunista, además de falacia, es un sin sentido mayúsculo. Zelaya es un miembro más de la oligarquía que lo ha derrocado. Zelaya, en un ligero y posiblemente superficial análisis marxiano, es un traidor a su casta y a su clase, porque sigue siendo uno más del mismo Partido Liberal de Michelleti. No es Zelaya un izquierdista peligroso, nada o muy poco tiene que ver con los demonios de la derecha atávica y ultramontana como Hugo Chávez o Evo Morales. Zelaya pertenece a la clase dirigente, por eso le permitieron ganar.
La situación actual en Honduras, que debe resolverse cuanto antes con la vuelta de Zelaya, hasta que le toque constitucionalmente entregar el poder a su sucesor electo, tiene, pese a los golpistas, muchos elementos positivos. La postura inequívoca de España, digna de todo elogio, salvo para los nostálgicos de Francisco Franco, otro golpista. La acertada actuación de Lula, el presidente brasileño que tanto ha hecho por su gran país y que ahora ejerce de hombre fuerte en la América Ibérica. También es destacada, gracias a España sin duda, la postura de la Unión Europea ante el gobierno de facto en Honduras. Menos elogiable es la posición de Washington, donde por lo menos hay dos posiciones, aquella de la Secretaría de Estado y esa otra de la Secretaría de Defensa. Habrá que conformarse, peor hubiera sido con la administración George Bush II, que habría reconocido a los golpistas. No ha sido así y en consecuencia el ministro hondureño de Asuntos Exteriores osa afirmar que con la llegada de Obama a la presindencia de los Estados Unidos la democracia ha huido de los Estados Unidos. Una estupidez supina, pero del gusto de fascistas varios y otros voceros integristas.
Hugo Chávez, a su modo, lo dijo en el reciente pleno de la Asamblea de la ONU, “ya no huele a azufre, ahora huele a esperanza” . Sin suscribir en su totalidad la sentencia de Chávez, si es verdad que algo le ha cambiado al mundo desde la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca. El negro que tanto irrita a los ultramontanos de este planeta. Por eso cabe desear que el símbolo de ese cambio, el regreso de Zelaya a la jefatura del Estado de Hoduras se produzca de inmediato. Será una señal inequívoca de que el pueblo es soberano y que no hay más caminos para alcanzar el poder que las urnas.
Los hondureños son las víctimas de este golpe de Estado de corte conservador. Las Fuerzas Armadas hondureñas emiten indicios claros de división y evidentes de cansancio. El país está parado, los supermercados vacíos. Los golpistas hondureños, que tanto dicen querer a su país, que tan patriotas se definen, deben dar pruebas de su amor a la patria abandonando el poder que usurpan de mala manera.
Si Zelaya ha cometido errores las urnas decidirán. Todo hace indicar que los liberales de Zelaya y Micheletti van a ser los grandes perdedores de los comicios, pero será bueno y muy saludable que el elegio lo sea sin sospecha, para eso Manuel Zelaya debe regresar al puesto de Presidente del que fue arrojado por los golpistas. No hay nunca razones para un acto ilégitino como el cometido por Micheletti y sus secuaces, pero las usadas en ese caso: un referendum para poder ser reelegido, es algo que a los ultramontanos del mundo les gusta mucho, cuando es Álvaro Uribe quien lo propone. Además Zelaya no pretendía ser reeligido de inmediato, sino tras el próximo período presidencial.
Es deseo de este parado desde su blog que la próxima vez que toque escribir sobre Honduras, nunca ocuparon tanto lugar en el informacion los hondureños, sea para celebrar el triunfo de la democracia: la vuelta de Zelaya a la jefatura del Estado y la marcha de Micheletti. Éste debería ser juzgado por golpista, pero seguro que es mucho pedir.


JAPON: RETOQUES PARA SUBSISTIR

Septiembre 6, 2009

Participo de la creencia, tal vez certidumbre, que nada ha cambiado en Japón con la llegada al puesto de primer ministro de Yukio Hatoyama. Aparentemente es un hecho revolucionario, pues tras 54 años de partido único, al mejor estilo del PRI  (Partido Revolucionario Institucional) mexicano, el PDL (Partido Liberal Democrático) ha perdido, aunque no del todo, unas elecciones, siempre le quedara el Senado. En consecuencia el PDL tiene que dejar el gobierno de Japón y eso, sin duda, es una noticia, pero dudo que el conglomerado creado por Hatoyama tenga mucho vuelo. No es la primera vez que el PDL  abandona la gestión gubernamental, en la década de los  noventa del siglo pasado,  el primer ministro no perteneció al PDL durante dos años y medio. Aquella experiencia consiguió una meta: reforzar al PDL como único paradigma de una sociedad que entró de bruces  en el siglo XXI desde la Edad Media, tras la segunda guerra mundial. Sin transición alguna.

Japón se convirtió en la segunda potencia económica de mundo, junto al esfuerzo mayor de su gente, que no tuvo vacaciones pagadas en años, porque el capitalismo se ejercía de manera muy paternalista. Las grandes corporaciones contrataban para que jamás hubiera un ciudadano buscando empleo. Hubo tiempos, años ochenta siglo XX, en que el número de ascensoristas, era superior al número de ascensores en una proporción de uno a seis. Cuando en los noventa llegó la primera gran crisis, fruto del éxito del capitalismo sobre el comunismo, Japón comenzó a abandonar su manera de entender el capitalismo y el paro, para enorme disgusto de los japoneses, llegó al dos por ciento.  El abandono de la forma japonesa de entender el capitalismo no ha sacado al país del sol naciente de la crisis desde el noventa y dos hasta hoy mismo. Razón máxima para cambiar, bueno más bien retocar. Al fin Yukio Hatoyama es nieto del primer ministro que enganchó al Japón derrotado con la democracia. El mismo, el recién ganador de las elecciones, fue miembro del PDL,  además es millonario. Es decir forma parte de la élite. En el fondo su triunfo es más de lo mismo, pero con otra cara y otras siglas. Quizá en una sociedad tan conservadora y temerosa como la japonesa, no se pueda pedir más, quizá el cambio de siglas sea un éxito de la democracia, pero no auguro mucho porvenir a Yukio Hatoyama. Los clanes, las grandes coporaciones, las diez familias no dejaran hacer si se sale de la línea trazada, que no escrita. Si a Barak Obama, con quien le comparan, le está costando esfuerzo ímprobos poner en marcha sus planes, incluido cerrar Guatánamo o acabar con el golpismo en Honduras, a Hatoyama, quien además es un pésimo comunicador, le va a costar más aún en sociedad tan cerrada.

Le van  a pedir, a exigir, los electores que saque al país del marasmo, pero para tal meta hacen falta cambios estructurales que el viejo poder no va a permitir, a no ser que estemos, una vez más, en aquel maravilloso “es preciso que algo cambie para que todo siga igual”. Yukio Hatoyama ya ha anunciado modificaciones que alarman en Estados Unidos, como abandonar Afganistán, aproximarse a la República Popular China o mejor más Asia y menos occidente. Ya le han recordado en su Japón que el mercado está en occidente y aún no ha empezado a caminar.

Su caso recuerda a aquel de Cuauhtémoc Cárdenas, quién abandonó el PRI y le robaron el triunfo, manipulando (la estructura de poder creada por el PRI, un estado dentro del estado como el PDL japonés) los resultados hasta conceder el triunfo a Carlos Salinas. Cárdenas tuvo, y es digna de los mayores honores su actitud, la gallardía de aceptar la victoria de Salina evitando una guerra civil. Más tarde llegaría el cambio a México, es de esperar que en Japón, donde al menos han evitado la trampa, haya vida sin el PDL.

El gran problema es la falta de entusiasmo de la sociedad civil por la vida política. Cada vez se vota más en contra, que a favor, en todas partes, ahora en Japón. Una vez emitido el voto el elector espera que los milagros se produzcan, pero no existen los milagros y sí el desengaño. Si la sociedad civil estuviera más atenta, si la sociedad civil se preocupara más, tal vez los cambios podrían hacerse. En todo caso habrá que desearle suerte a Yukio Hatoyama.


ALVARO URIBE III, EL ETERNO

Agosto 22, 2009

Si el período presidencial de Porfirio Díaz en México es conocido como el porfiriato, (inspirador del Tirano Banderas del gran Ramón María del Valle Inclán)  la perenne estancia en el poder de Álvaro Uribe podría pasar a denominarse el “uribazo”. Sus constantes alteraciones de las leyes constitucionales (con todas las formas legales exigibles, obvio),  sus ademanes de protagonista de una película de “cowboys” y su indudable, quizá su mérito mayor, aire de  mesías predestinado para salvar del caos a la patria colombiana hacen de Álvaro Uribe un personaje singular. Acapara, para su bien, la atención de los medios de comunicación. Posiblemente es el dirigente mundial mejor tratado por esos medios de comunicación. Pruebas hay muchas, sobre todo si se  contrasta su figura con aquella de su homólogo Hugo Chávez. A éste las reelecciones le suponen acusaciones de dictador por parte de los mismos que defienden al presidente de Colombia.  Cierto es que Chávez cierra medios y Uribe concede licencias de televisión y tras esas licencias andan poderosos grupos españoles. Puede ser una explicación, no exacta ni completa, de los elogios desmedidos y constantes que recibe el Jefe del Estado de Colombia.  Mientras éste busca entre aplausos encendidos su tercer mandato presidencial, se deja pudrir, en el exilio, al presidente legítimo de Honduras, Manuel Zelaya. Se consolida, así,  el golpe militar con el silencio, cuando menos, cómplice de quienes amparan, protegen, estimulan y alaban la probable reelección de Álvaro Uribe. El hombre, lanzado a la búsqueda de apoyos para cambiar la Constitución,  dispone que el suelo de Colombia albergue siete bases militares de Estados Unidos. Siete, se dice pronto. Manuel Zelaya sólo pretendía su reelección, lo mismo que Uribe, claro que a lo peor para él,  no contempló el asunto de las bases. Error.

La disculpa, tanto para optar a un tercer mandato como para las bases, es la lucha contra el terrorismo, que Álvaro Uribe sigue sin ganar todo debe escribirse, y terminar con el narcotráfico. El último argumento es falso, aunque suene bien. La mitad de la droga producida en Colombia se consume en los Estados Unidos, los mismos Estados Unidos que quieren acabar con el tráfico. Un quince por ciento se consume en Iberoamerica y el resto en Europa. Resulta de una hipocresía mayor seguir negándose a legalizar la producción y consumo de la coca. Se ahorraría, seguro, mucho, aunque no sólo,  dinero. Éste podría dedicarse a fines más benéficos, caritativos y solidarios, en lugar de construir bases militares y fabricar armas de destrucción más o menos masiva.

Terrorismo o narcotráfico son las perchas sobre las que se contruye el armario de la reelección y de las bases. La realidad es otra: Estados Unidos, con Obama o sin Obama, sigue su política invariable de control del sur del Río Grande. La política de defensa de Estados Unidos en Iberoamérica la dirige el Pentágono, no la Casa Blanca y menos aún la secretaria de Estado Hilary Clinton. No en balde el secretario de Defensa es un hombre heredado de la administración Bush II, Robert Gates. A los Estados Unidos, incluidos los Estados Unidos de Barak Obama, no les agrada los más mínimo que la América de habla ibérica camine por su cuenta, por eso el despliegue de la IV flota, por eso las siete bases en Colombia próximas al Brasil de Lula, el presidente que inventó el CSD (Consejo Sudaméricano de Defensa) . Cerca de la Venezuela de Hugo Chávez el exportador de revoluciones bolivarianas o del Ecuador dirigido por Rafael Correa. Las bases militares no sólo buscan acabar con los herederos de Tiro Fijo, o con los señores de la droga, sino también consolidar un sistema donde no quepan desviaciones del camino.

En la América Ibérica no hay problemas de terrorismo de base islámica, ni siquiera de terrorismo de otro estilo salvo la excepción de la guerrilla colombiana, pero Estados Unidos no quiere que cabalguen por su cuenta estados que mantienen relaciones cada vez más estrechas con China, sin ir más lejos.  Simón Bólivar, el libertador (bueno será citarlo próximos como estamos a las conmemoraciones del bicentenario de la independencia) advertía “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para atormentar a América con miserias en nombre de la libertad”. Han pasado dos siglos, pero es una sentencia firme y digna de consideración, por actual.


OBAMA NO PUEDE

Agosto 8, 2009

Aún no lleva siete meses en el cargo de César Augusto y ya se ha demostrado que ni él, el hombre más poderoso del mundo, puede con el establecimiento, con lo establecido, con  el famoso “stablishment”  (conjunto de dirigentes o personas que tienen el poder)   Ese que campea por  instituciones anquilosadas, por la industria militar, dirige  los precios del petróleo, es decir  el poder fáctico,  como lo denominábamos en aquellos tiempos de la transición hacia la democracia en España.

Barak Obama levantaba, en el verano de 2008,  ilusiones por doquier y el yes, we can (sí, podemos) se hacia creíble. La realidad, tozuda, advierte, anuncia, proclama que se puede, pero menos, mucho menos. La impotencia se muestra en hechos concretos que ya necesitan más de los dedos de las dos manos para enumerarlos. Puede, sólo puede, que sea táctica para evitar que lo asesinan,  le inventen amores falsos, lo calumnien sin parar, como ya hacen al afirmar que no nació en los Estados Unidos, o escriban que es socialista, además de amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, el político que osó permanecer sentado ante el paso de la bandera de la barras y las cincuenta estrellas.

Es cierto, ha abierto un camino para modificar la política de Estados Unidos sobre la Cuba de los hermanos Castro, pero también es cierto que ello se debe más a los cubanos de Miami, hartos de aguardar la caída del castrismo por la vía de la excomunión y el boicoteo. No ha funcionado, pues cambiemos de rumbo. Algo así como el sendero tomado por Miguel Ángel Moratinos en Gibraltar, si la política desde el siglo XVIII hasta la fecha no ha servido para nada, ensayemos otra. Buscar nuevas fórmulas está muy bien tanto en Cuba como en Gibraltar.

Ahora bien si en el asunto cubano se ha dado un giro digamos copernicano y la entrada de Sonia Sotomayor en el Santa Santorum del Tribunal Supremo de Estados Unidos, mujer, hispana y progresista (suena a milagro que haya superado las pruebas, las trampas, los enredos de los conservadores)  es un logro, una pica en Flandes, el resto de la política exterior hacia o para Iberoamérica chirría como poco.

Caso Honduras. Los golpistas se consolidan gracias a la antigua y no escrita ley fuerza es derecho aplicada tantas veces por  Washington para aceptar dictaduras en Iberoamérica. Más aún el presidente legítimo, Manuel Zelaya, ha sido públicamente reconvenido por Barak Obama. El presidente de los Estados Unidos le ha dicho al depuesto Jefe del Estado hondureño que no se deje ver, que no de la lata, que espere. Variantes sobre la misma política de Estados Unidos hacia su patio trasero. Más de lo mismo.

Caso Colombia , las tres bases, los ochocientos soldados estadounidenses, más los denominados contratistas. Oído el ministro colombiano de Defensa, Fredy Padilla, al parecer este grupo de militares  van a hacer desfiles en las bases , a obedecer las órdenes del coronel colombiano de turno y sólo actuaran contra el terrorismo y el narcotráfico. Suena a benéfico y beatífico, pero en el resto del continente nadie quiere las bases.  Álvaro Uribe, el presidente de habla ibérica más amado por los medios, incluso por aquellos próximos a la izquierda caviar, se ha dado una vuelta y no ha encontrado ni un sólo apoyo, ni uno. Contra el narcotráfico se lucha mejor legalizando la droga o impidiendo que se trafique en los Estados Unidos con ella, sale más barato que enviar soldados. Siempre que el imperio mueve soldados asusta. Sobre todo si se recuerda que Colombia tiene frontera con la Venezuela del odiado y maldecido Hugo Chávez.

Antes de salir de la América Ibérica otro dato del no puedo: Guantánamo sigue abierto. No es bueno olvidarlo.

Salgamos de ese lado de la Tierra y vayamos al punto clave, a ese donde reina la ruina desde hace muchos años. Israel y Palestina. Ni un sólo paso adelante. Más, muchos pasos hacia atrás. Benjamín Netanyahu desoye cualquier admonición de los Estados Unidos. El muro sigue su marcha. Gaza sigue cercada y los asentamientos crecen. Cierto que los propios palestinos no salen de sus contradicciones, pero es necesario recordar que Gaza es un gigántesco campo de concentración.

Dejemos Afganistan hasta las elecciones, pero es la guerra interminable, además de imposible de ganar.

Este es el panorama. Nada halagüeño. Barak Obama seguro que lucha todos los días por sacar adelante sus proyectos, pero quienes controlan los resortes del poder se atrincheran, dejan que pase el tiempo, para que o bien se le olviden los ideales a Obama o la realidad se haga horrible y pierda en 2012, ante una variante USA de Silvio Berlusconi.


URUGUAY UN FRENTE MUY AMPLIO

Julio 12, 2009

José Mújica Cordano  de setenta y cuatro años será, probablemente, el sucesor de Tabaré Vázquez en la Jefatura del Estado en Uruguay. Será, si se confirman pronósticos y sondeos, el segundo presidente del Frente Amplio (fundado en 1971) en la historia de la República Oriental del Uruguay. Los Partidos, que se han repartido el poder desde la independencia, salvo en las dictaduras militares,   Nacional o Blanco y el Colorado seguirán en la oposición.

De hecho el Partido Colorado, una vez celebradas primarias abiertas para elegir el candidato presidencial de cada partido, no tiene posibilidad alguna de regresar al poder.  El primer presidente del Uruguay democrático, sin duda una sus figuras más relevantes y  prestigiosas, Julio María Sanguinetti, vio como en esas primarias celebradas el 28 de junio, su partido, el Colorado, elegía, desoyendo sus consejos,  como  candidato a Pedro Bordaberry, el hijo de Juan María, aquel presidente que entregó el poder a los militares en los años setenta.  El voto declarado de los uruguayos hacia Bordaberry,  heredero de uno de los apellidos clásicos de la política uruguaya, es de un ocho por ciento. Lo escrito: posibilidades nulas de regreso al poder de los colorados.

El otro partido tradicional, el Blanco o Nacional, eligió en las primarias sin división y con fuerza a Luis Alberto Lacalle Herrera de 68 años quien fue presidente desde 1990 hasta 1995. Los blancos, además, mostraron su unidad y sus aspiraciones apareciendo ante el electorado partidario con la fórmula presidente y vicepresidente. Lacalle lo tiene difícil, pero en modo alguno puede descartarse su regreso a la jefatura del Estado.  Sobre todo si se llega a una segunda vuelta, pues en tal caso Colorados y Blancos unirían fuerzas. De hecho Lacalle y Bordaberry han celebrado dos almuerzos con esa intención.

El favorito, incluso desde la primera vuelta  a celebrar el 25 de octubre próximo, es el Frente Amplio, un abanico de partidos de izquierda, desde social-liberales a comunistas marxistas leninistas. Tan amplísimo es el Frente Amplio que en las primarias se enfrentaron no sólo dos hombres, sino dos concepciones ideológicas diametralmente opuestas: José Mújica del MPP (Movimiento de Participación Popular) entusiasta de las colectivizaciones y de que los partidos sean de masas y asamblearios. Antiguo tupamaro, unas de las bases ideológicas del Frente Amplio,  cree que el Estado es el motor de la economía.  Frente a él,  Danilo Astori  de la socialdemócrata Asamblea Uruguaya,  ministro de Economía del primer gobierno de Tabaré Vázquez, dimitido, con el beneplácito del presidente en ejercicio,  para ser su sucesor. No lo será. Se deberá conformar con la candidatura a la vicepresidencia del Frente Amplio. A ese acuerdo llegaron los componentes del Frente Amplio el sábado 11 de julio observando que su división hacía crecer a los Blancos y el Frente perdía apoyos.

Danilo Astori fue ampliamente derrotado en las primarias de junio, pero ya lo había sido y de manera rotunda en el Congreso del Frente Amplio, cuando se aprobó con más del setenta por ciento de los votos un programa netamente de izquierdas de obligado cumplimiento para cualquier candidato. Danilo Astori es libremercadista, le gusta el TLC Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, está más cerca de Lula que de Chavez, incluso más cerca de Alán García que de Lula. En lógica con su programa, el Frente Amplio eligió al hombre que puede llevarlo a puerto, entre otras cosas, no menores, porque cree en ese programa firmemente. Ese hombre es José Mújica y se llevó más del 77% de los votos en las primarias de junio.

Es posible que el liderazgo respetado por todos de Tabaré Vázquez haya hecho posible fórmula presidencial tan dispar y contradictoria, bien es cierto que Astori en su primera declaración como candidato a la vicepresidencia se agarra al programa y no a sus ideas, pero también es cierto que el liderazgo de Tabaré Vázquez se acabará en 2010 y entonces el Frente Amplio deberá luchar por sujetar eso que Marx llamaba las segundas contradicciones, sino quiere explosionar. Es una verdad casi axiomática que el poder une, si los sondeos se confirman y el Frente Amplio gana en la primera vuelta las paradojas no serán menores a las habidas en el quinquenio Tabaré Vázquez, quien, no se olvide, vetó La Ley de Salud Sexual, ampliamente aprobada por el Parlamento,  como si se se tratara de un revivido Rey Balduino I de Bélgica. El mismo Tabaré Vázquez que apoya decidido la instalación de empresas papeleras en el rió de la Plata. Eso ha  costado un grave conflicto con Argentina, que debió solucionar España – se eligió al Rey como intermediario- pero no hay noticias de acuerdo alguno entre orientales y argentinos.

José Mújica se unirá con toda probabilidad a la estirpe de los nuevos hombres de la izquierda Latinoamericana, lo que no gustará nada a la oligarquía clásica ni tampoco a los expertos en política exterior de la derecha conservadora y menos aún a sus lobbys. Ahora que los militares en Honduras atacan de nuevo y pese al boicoteo que padecen, Zelaya no regresa a su país, José Mújica lo va a tener difícil. Argentina apunta al cambio y en Chile en diciembre se celebra la primera vuelta que anunciara si la derecha tiene posibilidades de tomar el poder.


LOS OLIGARCAS LATINOAMERICANOS ATACAN DE NUEVO

Julio 4, 2009

A las puertas de las conmemoraciones del bicentenario del comienzo de la independencia de la América Hispana del Reino de España, las élites, que han regido sin piedad, con crueldad extrema en multitud de ocasiones, las naciones que componen el amplio espacio de Iberoamérica esa que habla español o portugués, se resisten a abandonar el poder absoluto. Es Honduras un ejemplo más de esa resistencia de quienes poseen todo, menos la miseria, a ceder una parte de su impúdica riqueza. Honduras es el símbolo de una batalla más amplia, esa que quiere impedir cualquier cambio parecido a aquel propiciado y patrocinado por Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa o Daniel Ortega. La batalla  comenzó con aquél golpe frustrado contra el presidente venezolano en los tiempos, no tan lejanos, de José María Áznar y George W. Bush. El hecho, saludable y afortunado, de que ambos no ocupen los destinos de España y Estados Unidos coloca a los golpistas hondureños en una soledad que, en caso contrario, no habría sido tal. No hay más que escuchar al ex presidente Áznar para saber que él habría apoyado el golpe, como acostumbra a hacer todo, a pecho descubierto y con valentía.

Los golpistas están sólos y expulsados de la OEA (Organización de Estados Americanos), la misma OEA que ha recibido a Cuba hace unas semanas. La expulsión les deja fríos y  se resisten a abandonar. Primero, porque están convencidos de su fuerza; segundo, porque les asiste la razón en forma de intereses pecuniarios; tercero, porque cuentan con  las precisas bendiciones episcopales; cuarto, porque tienen el poder de la fuerza; quinto, porque la Unión Fruit no acaba de irse y sexto, porque la verdad, faltaría más, les asiste. Si José Manuel Zelaya vive no es por razones humanitarias o porque los milicos golpistas, acostumbrados a mandar sin discusiones o a obedecer a las castas superiores a las que ellos mismo pertenecen, sean gente piadosa y amiga del perdón de los pecados. No, simplemente no se han atrevido a asesinar al derrocado y legal presidente porque es uno de los suyos. José Manuel Zelaya fue aceptado con retranca por los señores jueces, de las mismas familias de los militares que poseen la fuerza, cuando ganó las elecciones. Cómo era un oligarca más, le dejaron   (permitieron) que accediera a la Jefatura del Estado , al fin era un miembro de la minoría rectora,  descendiente de los criollos que liberaron América del Rey de España, pero no a los campesinos, ni a los trabajadores, ni a los  mineros. Las mismas minorías que masacraron en Iquique (Chile) a unos obreros que pedían algo parecido a un salario, las mismas que se doblegaron a los intereses de la administración de Ronald Reagan contra la Nicaragua del primer sandinismo, las mismas que cercan con huelgas salvajes al presidente Evo Morales.

Honduras es un aviso a navegantes de esos conservadores liberales que hicieron de la invasión de Irak bandera y no cambian ni una coma sus acciones. Son quienes, de forma simultánea, niegan la reelección, rasgándose las vestiduras, de Evo Morales, Rafael Correa o Hugo Chávez y aplauden con entusiasmo enfervorizado que lo haga  Álvaro Uribe. Esperan, si no financian de manera efectiva, que cunda el ejemplo y centroamérica haga salir el poder a  Álvaro Colóm en Guatemala, a Daniel Ortega en Nicaragua y al recién llegado Maurico Funes en El Salvador. Dan miedo, sólo queda la esperanza proveniente de la ausencia de conservadores en la Casa Blanca, aunque en el recuerdo quede  la invasión de Cuba en los años sesenta con los demócratas en el poder de Washington.

No será bueno olvidar, las trampas acaecidas en la elección de Felipe Calderón en México para evitar el triunfo de Andrés López Obrador. Cierto que cometió errores de bulto el candidato al final derrotado, cierto que en Washington movía los siniestros hilos Dick Chenney, cierto que los Estados Unidos no iban a consentir otro Chávez en el Río Grande, pero es bueno rememorarlo ahora que toca el turno de Honduras, de la Honduras de un Zelaya que no es ni por tradición, ni por cultura, ningún revolucionario castrista. Sólo quiere repartir un poco las ganancias. No quitarle las fincas a los pocos ricos, sólo darle un poco de tierra a los muchos pobres. Es un traidor José Manuel Zelaya a su clase y a su casta, por eso lo han echado, pero le han perdonado la vida.

Las ausencias del poder de Áznar y Bush hacen pensar que a los golpistas hondureños les espera un porvenir complicado, pero  dudo que tanto como para permitir el regreso de Zelaya. No van a claudicar, hay que ser realistas. Tan habituados a mandar y salirse con la suya es posible que la soledad les desconcierte, que la condena internacional, sobre todo de España y Estados Unidos les despiste, pero de ahí a abandonar sobra un trecho que dudo salten. Siempre queda cómo  ilusión fórmula intermedia, algo así como el retorno de los zelayistas al gobierno y el abandono del poder por parte de los  golpistas, que carecen de toda legitimidad piense lo que piense la caverna. Eso sí, sin que José Manuel Zelaya acceda de nuevo  a la Jefatura del Estado, ni se condene, aunque se expulse de la carrera militar, a golpista alguno. Es tan triste, como auténtico.


LA SUCESIÓN DE MICHELLE BACHELET

Junio 15, 2009

Chile celebrará en diciembre de 2009 sus primeras elecciones presidenciales sin la pavorosa y alargada sombra de Augusto Pinochet, felizmente fallecido en diciembre de 2006. A la caída de su sanguinaria tiranía, la Democracia Cristiana, partido de larga tradición de gobierno en Chile y  el Partido Socialista chileno, heredero de aquel que llevó a la presidencia de la República a Salvador Allende, junto con otros partidos minúsculos de ideologías parejas formaron una coalición electoral llamada Concertación de Partidos por la Democracia para impedir que los simpatizantes del general Pinochet se perpetuaran en el poder por la vía electoral. No es, en sentido estricto, ni una gran coalición, ni un acto contranatura,  fue una necesidad para devolver la democracia al pueblo chileno.

La Concertación ha dado sus frutos gobernando en Chile durante casi veinte años de forma continuada. Primero con dos presidentes provenientes de la democracia cristiana: Patricio Aylwin (1990-1994) Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000) y posteriormente con dos socialitas: Ricardo Lagos (2000-2006) y la actual presidente Michelle Bachelet.

Ahora la concertación recurre de nuevo a un democristiano, que ya fue presidente, Eduardo Frei, para seguir en el gobierno y de paso salvar los muebles. Los democristianos chilenos están dentro de la mejor tradición social cristiana similar a aquella de los partidos Social Cristianos belga, holandés y alemán, aunque tras la caída del muro de Berlín los partidos cristianos europeos sean cada vez más cristianos y menos sociales.

Eduardo Frei, hijo de presidente del mismo nombre que antecedió a Salvador Allende, lo que permitiría al diario ABC titular “El tirón dinástico de la Repúblicas”, tiene como rival a Sebastián Piñera un empresario (dueño de la compañía aérea  Lan Chile entre otras) y miembro de una de las familias más poderosas de la tradicional oligarquía chilena. Piñera, multimillonario, laico, liberal y conservador, por lo tanto no muy alejado de las posiciones ideológicas de Frei. Ese es el gran problema de las elecciones de diciembre y el gran dilema del electorado chileno, cansado de veinte años de lo mismo, pero temeroso del regreso de la derecha más dura. Aunque Sebastián Piñera pertenece a Renovación Nacional  un partido moderado de derechas,  está aliado con Unión Democráta Independiente (UDI) el partido de los herederos de Pinochet. Esta agrupación se denomina Coalición por el cambio (Piñera afirma que Obama en Chile es él) o Alianza por Chile.

Evidentemente hay más candidatos, pero estos son quienes tienen posibilidades. Marco Enríquez-Ominami ha roto la disciplina de la Concertación y busca firmas para ser el tercero en discordia. Algo ya ha logrado: ha dado armas a Sebastián Piñera para afirmar lo obvio, la concertación está en vías de descomposición.

Así las cosas es casi seguro que en la primera vuelta no habrá presidente y que los chilenos decidirán en segunda vuelta en enero de 2010. En ese caso Frei contaría con el apoyo de toda la izquierda, aún así es probable que no sea suficiente para la Concertación. Las razones de esa insuficiencia tienen dos pilares: uno el hartazgo del electorado con la Concertación, lo que hará que muchos jóvenes opten por la abstención y otro es que Frei suena a pasado y Piñera a nuevo, aunque entre sus electores se hallen los fieles al tirano.

Sebastián Piñera tiene su máximo adversario en él, por su condición de empresario y por sus aliados, pero si triunfara Chile, sin duda, comenzaría una nueva era. Su símbolo más evidente sería que Piñera de deshiciera de sus aliados de la UDI , es decir la extrema derecha pinochetista y al tiempo la Concertación pasaría a la historia. En buena lógica RN y DC formarían un grupo homogéneo, dejando a los nostálgicos de la dictadura sin opciones de poder.

 A su vez el Partido Socialista chileno, más cerca en estos instantes, de los social-liberales que de los socialdemócratas, debería hacerse con la izquierda del espectro político y podría, más aún debería, pensar en proponer a su electorado natural cosas como pensiones públicas, educación igual para todos, menos mercado o terminar con el oligopolio de las grandes firmas farmacéuticas, algo que a Piñera no se le ocurrirá nunca.  En fin un poquito de socialdemocracia que no le vendría nada mal a un país tan liberal como Chile. sería el complemento perfecto para la sociedad más avanzada de la América hispana, ahora que llegan las conmemoraciones del bicentenario de la independencia.


RAFAEL CORREA O LA TENTACIÓN TOTALITARIA

Junio 12, 2009

Uno de los mayores errores de los líderes políticos es creerse necesarios, insustituibles e irremplazables. Existen muchos paradigmas, pero en la América que habla español hay ejemplos evidentes y manifiestos. Añádase ese mal de altura denominado mesianismo y se compondrá el retrato de algunos presidentes de repúblicas latinoamericanas. Para  dar mayor vigor a su idea del mundo cambian hasta los nombres de las naciones que dirigen.

Hugo Chávez y Evo Morales son las cabezas visibles de esa legión de mutadores del planeta, pero tienen imitadores, como el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega o el presidente del Ecuador, Rafael Correa quienes resultan una mala copia o un error en la clonación. En principio debe alabarse su interés y esfuerzo por repartir la riqueza, acabar con la injusticias, evitar que unos pocos oligarcas podridos de dinero tomen todas y cada una de las decisiones de una nación al margen de los intereses de la mayoría o despreciando la opinión de esa mayoría. Bien está y es digno de encomio que exista una mayor equidad, pero malo es caminar a golpe de decreto hacia la creación de una nueva oligarquía o a suspender derechos que son o deberían ser de inalterables.

Rafael Correa, tras su indudable gran triunfo en la reelección salvo en su tierra natal Guayaquil, donde no le quieren, ha decidido caminar a pie firme por el sendero, malo, de la tentación totalitaria. No duda en amenazar con cierre y cerrar a todo medio de comunicación que no participe de sus ideas, no ya que se atreva a criticarlas. Y eso no es bueno. Cierto y verdad que esos medios defienden los intereses conservadores más bastardos y cerrados de los sociedad ecuatoriana, cierto que no desean otra cosa que mantener prebendas, guardar sus privilegios como oro en paño y por ello atacan las medidas de Rafael Correa, no obstante no se combate al adversario político limitando sus libertad de expresión. Se le combate con la palabra, exponiendo ideas, proclamando las virtudes del nuevo modelo y explicándolo. Es, en opinión de este bloguero, hábito de cierta izquierda caminar hacia el estado totalitario estalinista por la vía de recortes en la libertad de expresión.

Un licenciado el Lovaina, Universidad católica de primera magnitud, como es Rafael Correa no puede seguir tan miméticamente a un coronel como Chávez que ve el mundo como si fuera un gran cuartel y con emitir la voz de orden, ésta se cumple y no se discute. La democracia es controversia y palabra y Correa debería, más que el presidente venezolano, saberlo.

La deriva totalitaria del presidente ecuatoriano no marcha únicamente en dirección cierre de medios, es más profunda y grave. Sobre la base, manifestada en un eslogan, de que la revolución está en marcha y sólo la vale la excelencia se controla al ciudadano como si Ecuador fuera un estado policial, donde el visitante es, sobre todo si viene de Europa o Estados Unidos, sospechoso de ser traficante de drogas. Es bueno luchar contra la corrupción, es digno de alabanza terminar con la mordida de los funcionarios públicos, pero no se es culpable mientras no se demuestre lo contrario.

Cierto es que las contradicciones son al hombre como el pensar, pero Correa las supera. Citaré esa que consiste en defender la naturaleza, pero permite que se arranquen las aletas a los tiburones. La historia indica que Rafael Correa y su revolución si continúan su deriva totalitaria, acabaran dando paso a una reacción excesiva de la oligarquía que pretenden combatir.


BIRMANIA, COREA DEL NORTE LA TIRANIA SECRETA

Mayo 30, 2009

No cabe imaginar el sufrimiento incesante e inacabable de  Aung San Suu Kyi, la mujer, premio Nobel de la Paz, que se enfrenta desde el silencio a una dictadura perversa, cruel y pero que debe gozar de todos y cada uno de los beneplácitos y parabienes de la Comunidad Internacional. Birmania sufre la tiranía militar desde hace cuarenta y siete años, pero nos impresiona más aquello que pasa en Cuba y olvidamos con frecuencia todo cuanto sucede en ese, por otra parte, bellísimo país asiático. Aung San Suu Kyi está estos últimos días de mayo sometida a juicio sin garantía alguna por parte de la única autoridad permitida, autoridad que reprimió con fuerza una revuelta budista, pero que tuvo menos eco que represión parecida por parte de los dirigentes chinos en el Tibet. Será, posiblemente, por esa rara forma de medir que tiene la comunidad internacional en particular la occidental del norte. Aung San Suu Kyi barrió a los generales en las urnas. Estos ignoraron el resultado y ocultaron en su domicilio a esta admirable mujer.

Casi en paralelo a su juicio en Birmania, Corea del Norte otra dictadura horrible, pero con peor opinión en la comunidad internacional se ha dedicado, mientras los norcoreanos no tienen ni para comer, a hacer experimentos nucleares, haciendo explosiones subterráneas o lanzando misiles, ante la preocupación lógica, aunque interesada, de Corea del Sur y Japón. El ridículo personaje de nombre Kim-Yong-il que dirige los destinos de Corea del Norte, nación por cierto donde es presidente eterno un muerto, sabe que cuenta con el visto bueno de China, estado a quién interesa la existencia, a estas altura de la historia, completamente innecesaria, de una Corea dividida en dos.

Entre el juicio de una luchadora por la libertad y los misiles de un loco, la actualidad se fija más en lo segundo que en lo primero. Influye, sin duda, que no haya imágenes del juicio en Birmania, tampoco de las explosiones, pero sí del jolgorio con el que una entusiasta y muy disciplinada cohorte militar aplaude los éxitos científicos norcoreanos.
Pese a esa ausencia de imágenes, cuando no existen, no hay noticia, es descorazonador que no se hable más, se escriba más, se critique más a la despiadada dictadura de Birmania, que llegó al poder en plena guerra de Vietnam para frenar el avance comunista por sudeste asiático, pero que ya no tiene sentido alguno. Si al final de la guerra fría hasta Mobutu sobraba en el Zaire, va siendo hora de que se mueva hacia el suelo, o sea se derrumbe la dictadura birmana, también por supuesto la coreana, pero por lo menos igualemoslas en el maltrato. Al olvidarnos, todos, de Birmania dejamos a muchos hombre y mujeres a la voluntad de los tiranos. Y no debemos permitirlo.