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CONMEMORACIONES HISPANAS CENTENARIAS

10 ene

Las conmemoraciones están, o deberían, para conmemorarlas como su propio nombre lo indica y merecen. Cada nuevo año nos trae a la memoria fechas que fueron importantes en la vida personal, en la historia de la humanidad, en la ciencia, en casi todo, vaya. Éste 2012 no es excepción. En años pretéritos acabados en 12 sucedieron muchas cosas ¡tantos siglos ya detrás nuestra!. Algunas, como el nacimiento de Juan de Arco en 1412, obligan al presidente de Francia, el muy activo Nicolas Sarkozy, a recordar que la heroína de película pertenece a toda Francia y no sólo al Frente Nacional, lo cual no deja de ser un acontecimiento en si mismo.

Aquí, en este maravilloso país que conocemos como España, hay mucho pasado centenario para recordar que, curiosa y coincidentemente, afecta mucho y directamente al discurrir de la historia variada, posiblemente complicada y para nada unitaria de este singular espacio geográfico. En el año 1212 – ese fecha de examen en cualquier curso medio de historia de España – tenemos para empezar a rememorar la muy famosa batalla de las Navas de Tolosa. En 1412 tiene lugar el no menos famoso Compromiso de Caspe, que tanto influirá en el devenir de España. Un siglo después Fernando II de Aragón – ese era en ese año de 1512 su único título, de rey, porque su esposa Isabel había muerto ocho años antes y, en consecuencia la Reina de Castilla era Juana I, llamada la loca y su padre Fernando actuaba como gobernador en nombre de su hija- ordena a Fadrique Álvarez de Toledo, el segundo Duque de Alba entrar en el Reino de Navarra. Fernando juraría los fueros, que respetó, en octubre. Mientras otro Fernando, de peor recuerdo, se dejaba engañar por Napoleón, España se otorgaba su primera Constitución, la famosa Pepa, porque nació, fue proclamada el 19 de marzo de 1812, en Cádiz. Hay, además, conmemoración mayor, pero para la cultura de un país poco lector, más amigo de la cultura oral, que de la escrita: en 1712 echó a andar la Biblioteca Nacional (la cuarta del mundo) en Madrid, villa y corte que, por no ser menos, cumplirá 450 años en 2012.
Si se mira con cierta atención: 1212, Navas de Tolosa; 1412: Caspe; 1512: Navarra y 1812: Constitución, se convendrá que no son, en modo alguno, fechas baladíes en la historia de España. Sólo, para empezar y de manera hartamente superficial, se observa que hay motivos sobrados tanto para la España unitaria y unívoca como para la España plural y divergida.

1212

Los reinos cristianos, cuatro de los cinco, que poblaban la península Ibérica , se unen para enfrentarse a los dueños de Al-Andalus. Castilla, Aragón (y por tanto el Condado de Barcelona), Navarra ( y por ende parte de la hoy Comunidad autónoma del País Vasco. La otra parte estaba con Castilla no en balde el jefe de las tropas del Rey castellano, Alfonso VIII, era el quinto Señor de Vizcaya Diego Lope II de Haro) y Portugal, sin la presencia de su Rey. No participó – hecho relevante – como tal reino, ni a su Rey Alfonso IX se le ocurrió, el reino de León – actuales Asturias, Galicia y parte de Castilla-León- que sobrevivía gracias a la ayuda de los reinos de Taifas musulmanes y con la enemiga activa del Reino de Castilla, del cual formaría forzosamente parte años después de la famosa batalla.
Hay mucho de España plural en las Navas de Tolosa. Momento de aparente unión de todos los reinos contra el enemigo común, al fin un enemigo común local, aunque de religión diferente. El enemigo común y externo que tanto ha hecho por la unidad de naciones próximas, como Francia sin ir más lejos, en España ha sido casi siempre interno, hemos abundado en guerras civiles, cristianos contra musulmanes, republicanos contra “nacionales”.

1412

Caspe es un hecho esencial en el devenir del Reino de España. La dinastía Trastámara, que se inicia con la llegada al trono, tras guerra civil, entre hermanos, de un hijo ilegítimo, bastardo, del rey Alfonso XI el del Salado, de nombre Enrique y acaba con Juana I, es una dinastía cardinal en la historia de España, del porte de los Capetos en Francia. Al fin Fernando de Antequera y primero de Aragón, el rey escogido por los compromisarios de Caspe es un Trastámara. Fernando II, de Aragón y V de Castilla el Católico, el último casi un siglo después, es la consecuencia terminal del Compromiso de Caspe.
A Caspe acuden tres reinos con tres representantes cada uno. Aragón, Cataluña y Valencia. Para ser elegido hacen falta votos de los tres reinos. Hay tres aspirantes con méritos parejos. Los tres representantes de Aragón votan a Fernando, dos de los valencianos, uno se abstiene y los tres catalanes reparten su voto, uno va a Fernando de Antequera, suficiente. Más España plural o diversa y Cataluña como ejemplo de pacto.

1512

Navarra anexionada por Ferrán II. Probablemente el hecho más significativo y, a la par, más conflictivo y polémico – los otros los son también, pero en otra dimensión-. Fernando tiene 60 años, Isabel ha muerto en 1504 y Ferrán se volvió a casar irritado con los castellanos que prefirieron a Juana, su hija, como Reina patrimonial. Fernando el Católico, ese de quien decía Felipe II “ a él se lo debemos todo” es el Príncipe de Maquiavelo y quiere un gran Reino, por eso entra en Navarra, reino pirenaico, que también reclama Francia (los reyes franceses se denominaba Reyes de Francia y de Navarra hasta la revolución). Navarra con sus fueros, queda anexionada a Aragón, pero años más tarde Fernando decide que pertenezca al Reino de Castilla. El hermano de padre de Fernando, Carlos, fue Príncipe de Viana, título de los herederos del trono navarro, murió a tiempo, dicen de fiebres. Carlos y Fernando eran hijos de Juan II de Aragón, quien fue rey consorte de Navarra. En ese reino no figuraban tiempo ha ni Vizcaya, ni Álava.

1812

Cádiz, la Pepa, la primera Constitución de España, esa que permitió al incalificable, por malo, Fernando VII decir “caminemos todos juntos y yo el primero por la senda de la Constitución”, cosa que no hizo nunca, absoluto y nefasto.
La Pepa es el símbolo mayor de la unidad de España y puede que el único exponente máximo. Enemigo común externo: Francia y Napoleón, Rey impuesto: José I (nada de Botella, ahora) pueblo en armas, procuradores electos encerrados en Cádiz, los reinos peninsulares y los americanos representados y un texto para la historia con su Artículo 13: “El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”. Surrealista, aunque maravilloso. No es necesario recordar como específica la Constitución de España los territorios que conforman la nación.

Y Madrid, la capital del Reino (Artículo 5 de la Constitución en vigor: La capital delEstado es la villa de Madrid). Erigida como tal hace 450 años por Felipe II, sin un gran río y sin leyenda mágica.

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Publicado por en enero 10, 2012 in Cultura

 

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