EL ALAKRANA Y LA CORDURA

El llamado abrazo de Vergara entre los generales Espartero (isabelino) y Maroto (carlista), tengo la certeza, no habría tenido lugar en este mundo nuestro de información instantánea. Las declaraciones previas, el corte para el boletín radiofónico de las cinco de la tarde y el directo para las televisiones o la filtración interesada en la web lo habrían hecho imposible. El constante alboroto de nuestros días, esa necesidad apasionada de dar primero y ofrecer más, si es posible sangre mucho mejor, obliga a no consultar fuentes ni a meditar, sólo a fijarse en lo inmediato sin más, hacerlo más pronto que nadie y, sobre todo, gran paradigma, no romper la corriente, ir por la senda de la mayoría para no perder pie, para no ser diferente y caer en el equívoco ofreciendo información diferente o desde un ángulo diverso. Así lo inmediato esconde la información y aquel viejo adagio periodístico que rezaba: no dejes que una noticia te fastidie una buena crónica, se invierte, porque la noticia, la superficial, se extiende y expande como una plaga de langosta.

Sin caer en las diatribas fascistas sobre la bandera del Alakrana, si es bueno recordar que en esas aguas del Índico faenan barcos de patrón español, pero que pagan impuestos en las Maldivas (no sólo), sin embargo es la Armada española quien se encuentra por allí para salvaguardar los intereses de esos patrones hispanos que envían allí sus barcos a faenar. Los españoles pagamos los salarios de los marinos allí desplazados y los patrones de los buques pesqueros pagan a las Maldivas (como ejemplo). Eso, cuando menos, está un poco mal. No vale pedir soldados para protegerse y no pagarlos con impuestos en el mismo Estado que envía los militares.

Tan mal, cuando menos, como subirse al cargo de la crítica al Gobierno, aprovechando el lógico sobresalto de las familias, como hacen algunos de los voceros del Partido Popular, aunque alguna voz suene a histeria barata, como esa de la portavoz parlamentaria del PP Soraya Saenz de Santamaria, a veces se extraña mucho a Eduardo Zaplana. Suenan, aunque sean igual de ilógicas, mejor las críticas en la boca de Dolores de Cospedal, quién sí ha hecho olvidar a Ángel Acebes.

Tan mal, como irse a pescar a aguas que no son internacionales. Somalia, desde 1992, es un Estado fallido, donde se pelea por un trozo de páramo y donde, posiblemente la única riqueza, casi veinte años de anarquía después, sea la extorsión tanto en tierra como en mar. Somalia es un Estado fallido, pero eso no permite faenar en sus aguas y eso, más nos vale no olvidarlo, estaban haciendo los trabajadores a bordo del Alakrana. Advertidos, además, estaban de la inconveniencia, la falta de sentido y el peligro de faenar fuera de las aguas internacionales, pero allí se fueron. Los piratas no son de recibo, pero el Alakrana les facilitó la labor, recuérdese.
Los diplomáticos españoles saben lo duro que es sobrevolar en helicóptero, acompañados por funcionarios del Estado donde representan a España, las aguas jurisdiccionales de una nación, pongamos por ejemplo el Reino de Marruecos, para asistir al arresto de un pesquero español y así comprobar como la detención se realiza porque el pesquero español está dentro, pero muy dentro, de las aguas jurisdiccionales.

Somos, después de Japón, la nación más consumidora de pescado del planeta. Nuestras flota es de las mayores y mejores del mundo. En Namibia hay más gallegos casi que en Argentina y su trabajo allí tiene y mucho que ver con la pesca. Somos una multinacional de la pesca, hemos esquilmado los mares. Los marineros de Bermeo se pelean, literalmente, con los pescadores vasco-franceses por la anchoa y no quedan anchoas en el Cantábrico. Pescamos en el mundo entero. Somos los dueños o nos lo creemos. Y en muchas ocasiones pasamos de frenada.

El oficio de pescador no supone mucho más que el 0,01 por ciento del PIB comunitario, pero tienen una repercusión muy superior a su contribución a la riqueza de las naciones. En muchas partes, como en Escocia o Dinamarca, las autoridades les temen, a los pescadores de bajura. Los noruegos no quieren entrar en la Unión Europea, además de para no repartir los beneficios del petróleo del mar del Norte, para que nadie pesque en sus aguas. Sobre todo y principalmente para qué no pesquen los españoles.

No defiendo, ni justifico la piratería, pero sí me gustaría contribuir a colocar a cada uno en su sitio. El secuestro del Alakrana, además de proporcionar más primeras páginas a Baltasar Garzón, ha puesto en entredicho a la Unión Europea, que ha firmado un protocolo con Kenia sobre los piratas. Ha hecho olvidar que en Somalia no se mata a la secuestrados, los piratas sólo quieren dinero, para armas, para proseguir la interminable lucha interna por el poder. En 1992 una expedición de la UE, con el entonces comisario Manuel Marín al frente, hubo de pagar dos veces en Mogadiscio para poder entrevistarse con dos señores de la guerra. Los Estados Unidos, tan aficionados a permanecer en lugares inhóspitos, huyeron de Somalia y no han regresado pese a que los terroristas de Qaeda son los amos de gran parte del terrotorio somalí. Esto del Alakrana es un episodio más de un país deshecho, que lo recuerden los patrones que faenan donde no deben y poner, ellos sí, en peligro a su trabajadores y en jaque a una nación: España.

El número de despropósitos en esta historia es muy grande, no es el mayor escuchar que se libere a dos de los secuestradores hoy en cárceles españolas. Quienes eso solicitan confunden España con Somalia y eso cuando menos es muy grave. La caverna escribe contra el Alakrana porque no lucía, conforme a las leyes del mar, el pabellón de España y en paralelo ataca al gobierno de manera exhaustiva. Un poco de moderación y coherencia no vendría nada mal. Claro que el PP con tal de que olvidemos sus enriquecimientos indebidos es capaz de cualquier cosa. Incluido hundir el Estado. No cargarse a Zapatero, sino al Estado.

El Reino de España está representado en el lugar del conflicto por el embajador de España en Kenia. No es un diplomático cualquiera. Nicolás Martín-Cinto es un experto en la lucha contraterrorista y, al tiempo, un muy buen negociador. Seguro que no lo enviaron a Kenia por eso, África no es lugar, salvo Marruecos y Suráfrica, para un diplomático de la categoría de Martín-Cinto, pero allí está, en buena hora, y no ha parado de intervenir en Somalia y no sólo por la piratería. Convendría dejarle trabajar. Sabe bien cual es su negocio y no le gustan los focos.

No vendría mal, aunque sea políticamente incorrecto y desaconsejable por los creadores de imagen, que los señores Feijoo y López, presidentes autonómicos de Galicia y País Vasco, de donde proceden los trabajadores del Alakrana con nacionalidad y pasaporte español, recordaran a los pescadores, cuando regresen a casa, que no es bueno desobedecer a los encargados de protegerles, que no es sano meterse en la boca de lobo, que no conviene esquilmar el mar junto a la costa, aunque sea mejor la pesca.

Una respuesta para “EL ALAKRANA Y LA CORDURA”

  1. Alakrana blogs « 14 de abril Dice:

    [...] Jotabege pide un poco de cordura y escribe: «No vendría mal, aunque sea políticamente incorrecto y desaconsejable por los creadores de imagen, que los señores Feijoo y López, presidentes autonómicos de Galicia y País Vasco, de donde proceden los trabajadores del Alakrana con nacionalidad y pasaporte español, recordaran a los pescadores, cuando regresen a casa, que no es bueno desobedecer a los encargados de protegerles, que no es sano meterse en la boca de lobo, que no conviene esquilmar el mar junto a la costa, aunque sea mejor la pesca». [...]

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