Estar contra los golpistas hondureños, esa clase dirigente y oligárquica incapaz de aceptar los valores democráticos, pero capaz de de considerar que el poder les pertenece por la gracia dios, es pura higiene democrática. Es la tercera vez en poco tiempo que este parado desde su bitácora, alude a la situación hondureña y lo hace convencido de la necesidad de apoyar la democracia y enfrentarse a golpistas varios. Un golpe de estado en una democracia parlamentaria no es asumible de ninguna manera y menos cuando las elecciones están previstas en un breve plazo. Roberto Micheletti debe deponer su arrogante postura y plegarse a legalidad democrática. Acusar, como hace la derecha hondureña, bueno y la española, al presidente depuesto de comunista, además de falacia, es un sin sentido mayúsculo. Zelaya es un miembro más de la oligarquía que lo ha derrocado. Zelaya, en un ligero y posiblemente superficial análisis marxiano, es un traidor a su casta y a su clase, porque sigue siendo uno más del mismo Partido Liberal de Michelleti. No es Zelaya un izquierdista peligroso, nada o muy poco tiene que ver con los demonios de la derecha atávica y ultramontana como Hugo Chávez o Evo Morales. Zelaya pertenece a la clase dirigente, por eso le permitieron ganar.
La situación actual en Honduras, que debe resolverse cuanto antes con la vuelta de Zelaya, hasta que le toque constitucionalmente entregar el poder a su sucesor electo, tiene, pese a los golpistas, muchos elementos positivos. La postura inequívoca de España, digna de todo elogio, salvo para los nostálgicos de Francisco Franco, otro golpista. La acertada actuación de Lula, el presidente brasileño que tanto ha hecho por su gran país y que ahora ejerce de hombre fuerte en la América Ibérica. También es destacada, gracias a España sin duda, la postura de la Unión Europea ante el gobierno de facto en Honduras. Menos elogiable es la posición de Washington, donde por lo menos hay dos posiciones, aquella de la Secretaría de Estado y esa otra de la Secretaría de Defensa. Habrá que conformarse, peor hubiera sido con la administración George Bush II, que habría reconocido a los golpistas. No ha sido así y en consecuencia el ministro hondureño de Asuntos Exteriores osa afirmar que con la llegada de Obama a la presindencia de los Estados Unidos la democracia ha huido de los Estados Unidos. Una estupidez supina, pero del gusto de fascistas varios y otros voceros integristas.
Hugo Chávez, a su modo, lo dijo en el reciente pleno de la Asamblea de la ONU, “ya no huele a azufre, ahora huele a esperanza” . Sin suscribir en su totalidad la sentencia de Chávez, si es verdad que algo le ha cambiado al mundo desde la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca. El negro que tanto irrita a los ultramontanos de este planeta. Por eso cabe desear que el símbolo de ese cambio, el regreso de Zelaya a la jefatura del Estado de Hoduras se produzca de inmediato. Será una señal inequívoca de que el pueblo es soberano y que no hay más caminos para alcanzar el poder que las urnas.
Los hondureños son las víctimas de este golpe de Estado de corte conservador. Las Fuerzas Armadas hondureñas emiten indicios claros de división y evidentes de cansancio. El país está parado, los supermercados vacíos. Los golpistas hondureños, que tanto dicen querer a su país, que tan patriotas se definen, deben dar pruebas de su amor a la patria abandonando el poder que usurpan de mala manera.
Si Zelaya ha cometido errores las urnas decidirán. Todo hace indicar que los liberales de Zelaya y Micheletti van a ser los grandes perdedores de los comicios, pero será bueno y muy saludable que el elegio lo sea sin sospecha, para eso Manuel Zelaya debe regresar al puesto de Presidente del que fue arrojado por los golpistas. No hay nunca razones para un acto ilégitino como el cometido por Micheletti y sus secuaces, pero las usadas en ese caso: un referendum para poder ser reelegido, es algo que a los ultramontanos del mundo les gusta mucho, cuando es Álvaro Uribe quien lo propone. Además Zelaya no pretendía ser reeligido de inmediato, sino tras el próximo período presidencial.
Es deseo de este parado desde su blog que la próxima vez que toque escribir sobre Honduras, nunca ocuparon tanto lugar en el informacion los hondureños, sea para celebrar el triunfo de la democracia: la vuelta de Zelaya a la jefatura del Estado y la marcha de Micheletti. Éste debería ser juzgado por golpista, pero seguro que es mucho pedir.
EL GRAN WYOMING Y LA ALCALDIA DE MADRID
Septiembre 18, 2009No conozco personalmente a José Miguel Monzón (a) Gran Wyoming; aunque sí sus andanzas audiovisuales y confieso que me parece un tipo fuera de lo corriente, transgresor, que viene del verbo transgredir, según la RAE es quien quebranta o viola un precepto de la ley o estatuto. Esa cualidad mayor es necesaria para romper la monotonía implantada en Madrid desde la llegada a la alcaldía de la capital del Reino de José María Álvarez del Manzano, cuya labor de apertura de zanjas, aumento de ruidos ha continuado de manera manifiesta Alberto Ruiz Gallardón, también conocido como Ruiz Faraón. No vendría nada mal que alguien rompiera panorama tan cansino y abúlico y José Miguel Mónzón es, en mi opinión, el candidato ideal, para la Alcaldía de Madrid. No sé como le sentará la idea, por esa razón pido excusas de antemano, pero no hay otra opción.
No pretendo que sea el candidato del PSOE. El Partido Socialista Obrero Español se decidirá por un ser tan aburrido como los alcaldes del PP, pongo por ejemplo al ministro de Educación Ángel Gabilondo, quien parece el señalado por los dioses. Para aburrirse con el posible candidato del PSOE, perdón del PSM (Partido Socialista de Madrid) a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez ya hay suficiente. Basta. El Gran Wyoming sería la cabeza de lista de una agrupación de gente de la izquierda, gente progresista, y a quien no asuste que le digan despectivamente “progre”. Un hecho así alimentaría la esperanza de sacar a la derecha de la capital y de paso de la Comunidad, aunque debo reconocer que Esperanza Aguirre es divertida, ocurrente y pone ideas sobre la mesa, hecho único en el Partido Popular. Tener ideas debe ser horroroso, por eso tendrá, digo, tantos enemigos.
Con una campaña electoral montada alrededor del Gran Wyoming por lo menos nos sacudiríamos el alcanfor. Hay antecedentes. El Partido Conservador británico, una derecha demócrata y seria, logró la Alcaldía de Londres gracias a un personaje fuera de la común, lector de los trágicos helenos en griego clásico y periodista llamado Boris Johnson, también él un tanto transgresor, aunque educado en Eaton.
Conste que los partidos políticos me parecen esenciales para la democracia. Conste que no creo que todos los políticos lleven cinturones de marca y usen bigotes, pero sacudir de vez en cuando el árbol no es malo, al revés se rompe la norma y se habla de muchas cosas interesantes. Un ejemplo: recuperar para los ciudadanos de Madrid el Vaticano de Rouco Varela y sus chicos.
La irrupción de José Miguel Monzón como candidato a Alcalde de Madrid rompería tantas porcelanas, que se hablaría mucho. Sesudos tetulianos valorarían su capacidad para entender de alcantarillas o del insufrible tráfico de Madrid. Otros no menos sesudos politólogos explicarían las razones de su aparición y de la ruptura de la confrontración partidaria. Si el partido de ideología variable, por decir algo, de Rosa Díez partió de un grupo más o menos desestructurado y con mucho intelectual en la sombra, no veo obstáculos para formar un grupo liderado por Wyoming que destroce un poco lo establecido.
Madrid necesita recuperar la alegría perdida y sólo con Wyoming puede conseguirse. Hasta los insignes miembros de la izquierda caviar, después de tomar un whisky de malta de dieciséis años, colaborarían en la operación: devolver Madrid a los ciudadanos, aunque siga habiendo obras.
POZUELO DE ALARCÓN COMO PATOLOGÍA
Septiembre 12, 2009Pozuelo de Alarcón, con Alcalde de derechas de toda-la-vida, es el paraíso de la gente de bien y obviamente guapa. Su equivalente parisino sería Neully-sur-Seine, lugar residencial de los poderosos situado curiosamente en el noroeste de París, más o menos lo mismo que Pozuelo con respecto a Madrid. Los habitantes de Neully tienen su propio dialecto, pijo. Suelen invertir el orden de las palabras, para darse más importancia y hacer publica su pertenencia a una etnia diferente. La gente de Neully no hace botellones, ni se les pasa por la imaginación, ni asalta comisarías, aunque se exhibe y llega lejos: su Alcalde desde 1983 hasta 2002 es, en la actualidad, el Presidente de la República, Nicolás Sarkozy. Los botellones lanzados e inflamados contra las comisarías en Francia tienen lugar en otras ciudades dormitorios o HLM (Casas de alquiler mediano) construidas en los felices sesenta y de habitantes tirando a pobres o muy pobres. Nada parecido a Pozuelo de Alarcón.
El asalto a la comisaría en Pozuelo de Alarcón no es un hecho menor, para nada baladí y sí todo un síntoma de una patología mayor: el antisistema, actitud adoptada y protagonizada por el Partido Popular. No hay un sólo partido conservador y democráta europeo que sea antisistema, salvo el Partido Popular. Consecuencia, directa, de esa actitud, de esa descabellada estrategia, es lo acaecido en Pozuelo de Alarcón, cuna de dirigentes de ese partido, que es un partido de gobierno y cuando lo sea deberá acarrear con las consecuencias de convencer a los suyos que es mejor vivir al abrigo del sistema. Les costará. Su actitud le hace daño y mucho a la sociedad española en general, al gobierno del PSOE, pero también al Partido Popular, que debería ser más conservador y menos acrata de derechas, que debería afinar su estrategia haciendo propuestas serias, como lo hace Esperanza Aguirre, aunque no guste. No debería, el PP, precipitarse por la estrategia trazada por antiguos militantes de partidos de extrema izquierda, cuyos dirigentes, hoy en el PP, elaboraron la tesis según la cual a la muerte del dictador, el pueblo, las masas, les llevarían, a ellos, desde la extrema izquierda al poder a hombros. Entre esos estrategas máximos del cuanto peor mejor se halla el marido de Celia Villalobos.
Los jóvenes de Pozuelo de Alarcón pertenecen a ese grupo de adolescentes a quienes nadie da cariño, pero tampoco nadie niega nada. Tienen todos los caprichos, no saben ni de problemas, ni de obstáculos, tampoco nada de normas de convivencia. Cuando piden algo, lo tienen. Educados por la televisión o el ordenador la ausencia de una figura, paterna o materna, que mande, controle y ordene hacen cuanto desean sin trabas. Si además papá o mamá defienden a quienes portan trajes regalados y mienten. Si además en su entorno próximo se escucha que la corrupción que corroe al Partido Popular es un invento del gobierno socialista, pues convertirse en un antisistema pijo, algo cercano al fascismo sociológico, es un paso apenas perceptible, que casi se da sin querer, como ha sucedido en Pozuelo de Alarcón.
Tozudos hasta las heces con sus tesis de culpabilizar a otros, los estrategas del PP justifican los sucesos de Pozuelo como algo ajeno, producto de una invasión de alienígenas, supongo. Recuerda tal aseveración, aquello que redactaban los nada libres periódicos de la dictadura, sobre los sucesos universitarios contra el régimen dictatorial, el de verdad no ese inventado por las fantasías del PP.
Estos cachorros de esta derecha antisistema que padecemos, podían imitar a la derecha francesa o alemana, se sienten protegidos y para nada avergonzados. Han llamado la atención, han sido los protagonistas y han demostrado que a ellos no les pasa nada, como no le pasa nada a Francisco Camps. Si los incidentes hubieran sucedido en localidad próxima a Barcelona, las reacciones habrían sido diferentes como poco. Nos habrían demostrado lo malo que es alimentar nacionalismos. Ha ocurrido en Pozuelo de Alarcón cuna de conservadores y no cabe duda de nacionalistas de otro tipo. Niños burgueses con ganas de llamar la atención, sin educación cívica alguna, se entiende que quieran laminar Educación para la Ciudadanía. No vaya a ser que los nenes aprendan y no hagan botellón.
Los nenes ven y escuchan ese indigno anuncio de una marca de coches que coloca un DVD en el respaldo de los asientos delanteros, para que los niños no molesten a los papás con sus benditas preguntas. La obligación de los niños es preguntar, los padres deben molestarse en responder. Los niños piden, los padres tienen que aprender a decir no. No vendría mal que a este país llegara una derecha seria, portadora de valores como la disciplina, la jerarquía y la convivencia, pero tenemos al PP.
Lo bueno es que no todos los nenes son así, no la inmensa mayoría. También es bueno que, cuando crezcan los nenes de Pozuelo de Alarcón, lo harán, habrá llegado a vieja la tercera generación nacida en democracia en España y a lo mejor, entonces, la derecha es tan sólo conservadora y no antisistema.
Escrito por jotabege
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