En aquellos tiempos del miedo en blanco y negro con mucho gris de fondo, Tip y Top en Radio Madrid se regocijaban y al tiempo alegraban las horas mustias de la vida en tiranía. Una de sus frases inolvidables, en aquellos tiempos de carencias tanto de libertad como pecuniarias, reza: ”El traje que más le cuadre y más barato saldrá es el que hacen nuestras madres de uno viejo de papá”. Tip, Luis Sánchez Pollack era valenciano, de derechas y un humorista genial. Top era Joaquín Portillo. Formaron pareja más de una década, aquella de los tristes y sombríos cincuenta con su plan de estabilización y su Ley Orgánica del Movimiento, cuyos principios por su propia naturaleza eran inquebrantables y inmodificables, como es harto conocido. Cabe la posibilidad, adivinar los pensares de los demás no pasa de ser un ejercicio de ficción, que ese valenciano y humorista votante del PP conocido como Tip se riera a carcajadas con sus amigos a la hora de la cerveza a cuenta de los trajes a medida de Francisco Camps. Esa risa le costaría acusaciones graves de valencianofobia, aunque a cambio y para placer de los espectadores provocaría un guión o una cuchufleta acertadas.
Esto de los trajes a medida acompañado del habitual “y tu más” da para comedia de enredo. En el fondo lo es, aunque en la forma más se asemeje a una tragedia. Según parece un señor – quien por razones del cargo es honorable, concretamente muy honorable- tiene pasión desbordada por los trajes a medida, pero tira las facturas donde figura el coste de las prendas. El señor de los trajes, que evidentemente no salen de uno viejo de papá, anda envuelto en un lío de declaraciones, siempre acompañado de fieles. El mismo y los fieles han convertido una pregunta tan fácil de responder ¿Paga usted sus trajes? en un ataque a Valencia.
El hombre, que gusta de los trajes a medida y luce su palmito en cualquier excursión religiosa, ha modificado su estrategia. Ya no asegura rotundo que sus trajes son suyos de él y por él pagados y no por un señor con quien mantenía líricas y muy románticas conversaciones telefónicas. Ahora manifiesta, que esos trajes que tan bien le cuadran , son regalos. Regalo ha devenido palabra carismática y paradigmática, pues todos admitimos regalos, incluso el Rey don Juan Carlos y naturalmente el señor Rodríguez Zapatero. Por si no nos habíamos percibido de que los regalos los recibimos todos, menos los niños malos a quienes los Reyes Magos les traen carbón, una fallera de pro, con aspecto de folclórica de los años triunfales de Tip y Top, alcaldesa de Valencia conocida como Rita Barberá, procedente, ella, como debe ser de una familia de pro y valenciana de toda la vida, comunica que lo que se da no quita santa Rita, Rita, Rita. Es decir que un regalo es un regalo es un regalo es un regalo. Rita Barberá usa la famosa técnica: no hay mejor defensa que un buen ataque. No vaya a ser que un regalo le impida ser presidente de la Comunidad Valencia en el caso posible que el muy honorable presidente continué imputado.
Los trajes, ahora también bolsos, obviamente cinturones, vamos un bazar en toda la regla, los reciben, según se desprende de lo publicado, personas ligadas al Partido Popular y el Partido ha salido en defensa de sus militantes. El líder del Partido ejerce de don Tancredo (hay varias fuentes que afirman que don Tancredo era un torero español, natural de Valencia) deja desde lo alto que pase el tiempo y lo pudra todo, por cierto no le ha ido mal con esa estrategia, pese a las críticas que recibe. El PP no ha pedido que se conozca la procedencia de bolsos, trajes, cinturones y otros diezmos y primicias, ni siquiera que se diga la verdad y al tiempo su contraria, no. El PP ha descubierto la verdad de cuanto sucede, la verdad verdadera. Una vez más Alfredo Pérez Rubalcaba aliado con el grupo Prisa y en particular con la Cadena Ser han decidido desmontar al Partido Popular, descomponerlo, destruirlo, deshacerlo. Natural y lógicamente el PP no está dispuesto a tal dislate. Precisamente por eso con acierto han puesto en marcha una ofensiva con ventilador, mal olor, y querellas por doquier. La verdad es que Pérez Rubalcaba es un señor muy malo, que se porta fatal. Un aprendiz de brujo que dialoga con terroristas en lugar de detenerlos, no se ocupa de la seguridad ciudadana, manda hacer unos trajes para sus policías horrendos y no como esos de Francisco Camps. Alfredo Pérez Rubalcaba sólo se ocupa de destruir al PP. Rubalba, dimisión.
Lo malo de la ventilación con anchoas incluidas es que alcanza al Jefe del Estado y eso no es sensato, sobre todo si se tiene en cuenta que sobre don Juan Carlos I no discutíamos los españoles, hasta ahora.
Escrito por jotabege
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