No estaría, quien esto escribe, en condiciones de batir record alguno, pero ya me gustaría ver en mi ciudad de nacimiento unos Juegos Olímpicos, no obstante tengo la sensación que no será así, al menos no en 2016. Las razones de una sensación son de escaso valor, porque se mezclan emociones y razones y así es difícil concluir algo válido. Olvidaré la sensación y pasaré a los datos, según estos: Madrid no será ciudad olímpica en 2016.
1.- Digan lo que digan los visitadores, la influencia del continente es mayor, capital. Desde que en 1948 el alcalde de Londres traspasó la bandera olímpica al alcalde de Helsinki, Europa no ha visto dos Juegos Olímpicos seguidos en su tierra. Dudo pues que el 2012 el alcalde de Londres le pase la bandera olímpica al alcalde de Madrid.
Recuerdo que tras Helsinki 1952 han sido ciudades olímpicas: Melbourne 1956, Roma 1960, Tokio 1964, México 1968, Munich 1972, Montreal 1976, Moscú, 1980, Los Ángeles 1984, Seul 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sidney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008. Nunca, pues, desde 1952 un continente ha visto de manera continuada la antorcha olímpica.
2.- La cualificación de Madrid es alta. Como no podía ser de otra manera. Madrid es una gran ciudad, algo convulsa, pero maravillosa y tiene grandes y estupendas instalaciones. Gracias a Alberto Ruiz-Gallardón cuenta, seguramente, con el mejor metro del mundo. Todo eso no será suficiente, aunque seguro que será la gran tarjeta de visita para obtener los Juegos Olímpicos de 2020.
3.- Atenas pidió los Juegos del centenario, puso toda la carne en el asador, pero en 1992 Barcelona había sido sede y los miembros del Comité Olímpico Internacional decidieron enviar la antorcha a Atlanta tierra de la Coca-Cola, sin ir más lejos, de donde se deduce que las instalaciones, el bien hacer y la unión política sirven, pero no deciden.
4.- Entre los rivales de Madrid creo que Tokio juega el papel de invitado de honor. Ser candidato es bueno, tanto o mejor que ser ciudad olímpica. Mientras se es candidato se produce una publicidad añadida de la ciudad y eso es estupendo para su promoción turística. Hace años, muchos, más de veinte quizá, el alcalde del Cortina le dijo al alcalde de Jaca, desesperado porque la candidatura de la villa aragonesa no era designada como organizadora de unos Juegos: “No te retires nunca, porque mientras eres candidato haces publicidad de tu ciudad, mejoras sus instalaciones, y creas puestos de trabajo” Sabias palabras. Tokio cumple esa función.
5.- Chicago goza del apoyo mayor de los dueños del C.O.I. o sea los anglosajones de todo pelaje, que impidieron que París ganara para que los Juegos de 2012 se fueran a Londres. Madrid tuvo entonces más posibilidades que ahora. Si Madrid hubiera llegado a la final, frente a Londres o frente a París, habría ganado. La inmensa mayoría no quería a París. Y París tardará mucho tiempo en administrar sus muchas y consecutivas derrotas, que prueban la caída en picado de la fortaleza francesa. En principio, pues, Chicago es la ganadora.
Hemisferio norte, Estados Unidos y en 2016 Obama será pato cojo, es decir estará en su último año de mandato (doy por hecho y comprendo que es aventurar en exceso, que renueve la confianza de los electores en 2012 o que un nuevo Oswald no le envíe a Arlington) y sería como otorgarle una medalla de oro, pero…. las últimas experiencias olímpicas de Norteamérica han sido nefastas para el C.O.I. Montreal aún está empeñada y han pasado 33 años, Los Ángeles terminó de pagar hace poco y Atlanta obtuvo el raro honor de no ser felicitada por haber organizado los mejores juego de la historia. Vamos que fueron un desastre. En los tres casos ya sea en Canadá o en Estados Unidos se aplica la fórmula del mercado. Esto equivale a que las ayudas institucionales son las menos, por no decir ningunas. Chicago, pues tiene esa gran pega.
6.- Río de Janeiro es mi favorita. Ya sé que la inseguridad es su handicap mayor. También lo es que pertenece al hemisferio sur y eso no gusta a los networks que, al fin, son quienes cargan con los gastos de los JJOO. Sidney 2000 fue una fracaso económico para las grandes televisiones que los transmitieron y no sólo por el horario, sino por el calendario. Australia abandonaba el invierno y en el hemisferio norte, donde están las más potente cadenas de televisión, ya acababa el verano y empezaban los campeonatos de Liga y las audiencias en su sitio.
Pese a todo eso es la hora de Río. Brasil, el Brasil de Lula es una potencia naciente. Contará con el apoyo de los latinos, que perderá Madrid, seguro. Será bueno, porque permitirá transformar tan bella ciudad y quitar aquello que la hace violenta, porque unos Juegos dan trabajo. Si Sudafrica va organizar un Campeonato del Mundo de fútbol y Johannesburgo es, seguramente, la ciudad más peligrosa del mundo, no veo razones que impidan a Río ser la protagonista de los Juegos de 2016, aquellos que dieren el traspaso a Madrid.
7.- El G-20 es enemigo de Madrid 2016. Se dirá que nada tiene que ver, yo creo que sí tiene y mucho. En las semanas anteriores a la designación de Londres 2012, a España le tocó organizar la Exposición Mundial en Zaragoza y a Francia le dieron la sede de una industria punta. Los Juegos, para el Reino Unido. Ahora España quiere, con todo derecho y razón, ser miembro permanente con voz y voto del G-20. A la larga y para los intereses de la nación española es bastante más valioso ser miembro de los G-20 que organizar unos Juegos, que en todo caso seguro que organizará en 2020, cifra bella por otra parte. Dudo que Obama y Lula consientan en darnos todo. Do ut des es una práctica habitual en las relaciones humanas. En principio más vale G-20 en mano que Juegos volando.
8.- El terrorismo afecta todos por igual a estas altura del milenio. Al día siguiente de la designación de Londres pasó lo que pasó en Londres. No creo que esa variable, a la que todos sin excepción estamos expuestos, sea significativa para los miembros del C.O.I. a la hora de tomar una decisión.
Yo apuesto por Río de Janeiro. Si me equívoco reconoceré el error. Apuesto de paso y afirmo que el año de Madrid es 2020. El veinte de agosto a las 20.20 horas la antorcha olímpica lucirá sobre la ciudad capital de España.