EL ERROR KOSOVO

Marzo 28, 2009

La Comunidad Internacional se arrepentirá más pronto que tarde de los errores cometidos desde 1991 en los Balcanes. La desmembración de la antigua Yugoslavia es un cúmulo de equivocaciones, contradicciones y errores sin cuento. El mayor de todos la independencia camuflada incoherente e ilógica del Kosovo. El más triste, sin duda, el genocidio padecido por los ciudadanos bosnios que profesaban el Islam, dicho esto como genérico, porque no todos los bosnios musulmanes eran, en el instante de la destrucción de Yugoslavia, practicantes. Digamos, para entendernos, que eran musulmanes laicos, rara, pero esencial “avis” si deseamos caminar por la senda de la paz. Los despropósitos de la Comunidad Internacional han tenido su culminación con la segregación del Kosovo de Serbia. Es el último error, el más grave y peligroso para todos. Sin embargo no es el único.

  En el inicio: junio de 1991, cuando dos sucesores de Tito jugaban a ser más sabios que nadie: Slobodan Milosevic (1941-2006) (oficialmente el malo) y Franjo Tudjman (1922-1999) (oficialmente el feo o como diría Lindon B. Johnson, presidente que fue de Estados Unidos, al referirse a Anastasio Somoza “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta“). Estos dos individuos son los principales culpables, ni duda, también la Comunidad Europea, que andaba discutiendo el Tratado de Maastricht y se vio, en Luxemburgo en plena cumbre, sorprendida por los acontecimiento en Yugoslavia. Decidió, la cumbre, que la troika comunitaria acudiera rauda a apagar un fuego sobre el que los doce -sólo doce en 1991- no tenían una postura común, ni clara, si es que en realidad tenían alguna. Por no tener no tenían ni avión para ir. Hubo que acudir al oficial de Italia, ese con el que habían acudido a la cumbre el entonces primer ministro Giulio Andreotti (1919) y su ministro de Asuntos Exteriores, todo un personaje, Gianni de Michelis (1940). Así que de forma precipitada, sin citas previas, ni nada, partieron el presidente de la C.E. en ejercicio Jacques Poss (1937), luxemburgués, Hans van den Broek (1936), quien se haría cargo de la presidencia poco después y el citado de Michelis, quien era el tercer miembro, porque Italia, el único país grande entre los viajantes, había ocupado la presidencia el semestre anterior, es decir de julio a diciembre de 1990. Para que la troika estuviera al completo faltaba el cuarto componente, el comisario encargado de la relaciones internacionales, sin ninguna competencia todo hay que decirlo según los Tratados, pero aquel gran presidente de la Comisión que fue Jacques Delors (1925) iba siempre por delante y tenía dos encargados de semejante tarea, un holandés oscuro llamado Frans Andriessen, con quien acudía a las cumbres y el español Abel Matutes (1941). Tenía que haber sido él quien acompañara a la troika en su viaja a una Yugoslavia que se deshacía, pero, ajeno al conflicto -como casi todos- estaba navegando y no hubo manera de localizarlo, con gran irritación de Jacques Delors, quien siempre quiso que lo comunitario prevaleciera sobre lo intergubernamental. El improvisado viajecito de nada sirvió. La troika fue o mal recibida como en Croacia o se la hizo esperar antes de ser recibida.

  Pocos días después de tan fallido viaje y antes de que Hans van den Broek, ya presidente el ejercicio de las Comunidades empezara a convocar, una semana si y otra también, conferencias sobre Yugoslavia en La Haya, apareció Hans-Dietricht Gensher (1927) el muy poderoso Ministro de Asuntos Exteriores de la ya unificada República Federal de Alemania. Gensher, alemán nacido en el este, dato que no es bueno dejar en el olvido a la hora de analizar los errores cometidos, se marchó, en solitario y casi en secreto, a Croacia y a Eslovenia. Olvidando a sus compañeros en el Consejo de Ministros de la C.E. a la O.N.U. y a aquello no escrito en Yalta, pero hasta entonces válido, de no modificar las fronteras establecidas después de la Segunda Guerra Mundial sin previo consenso, anunció la buena nueva del reconocimiento internacional a las dos incipientes naciones. Primera equivocación. Las divisiones en el seno comunitario fueron tantas, la actuación de Alemania en el conflicto tan a su aire y sin consultar, al fin Alemania pagaba casi todo, hasta evitó la caída del franco francés en la crisis de 1992, que en los pasillos de la sede del ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda todavía resuenan las voces del ministro británico para Europa quien recriminaba a Gensher delante de los periodistas, que a estos dijera una cosa y en la mesa de reunión otra distinta. Francisco Fernández-Ordóñez (1930-1992) Ministro de España ya gravemente enfermo, solía decir que los insultos de los otros once a Gensher eran grandes, pero que claro al traducir bajaban mucho. Además el ministro alemán se dormía mientras sus compañeros hablaban para dar muestra de lo poco que le interesaba. Fernández-Ordóñez, cuando llegaba su turno, mecía a Gensher.

  A las conferencias de La Haya, en aquel segundo semestre de 1991, sobre Yugoslavia, que, como bien se sabe, de nada sirvieron, a las que acudían Milosevic y Tudjman, llegaban autocares con matrículas de Alemania abarrotados de croatas, que jaleaban la llegada del coche blindado de Hans-Dietricht Gensher y que Tudjman aprovechaba para darse un baño de multitudes. Después llegaron las matanzas, la guerra civil donde Slobodan Milosevic siempre tuvo la contra de la Comunidad Internacional y de los medios de comunicación, claro que nada hizo él por mejorar su imagen. Cuando el Estados Unidos de Bill Clinton decidió meterse en el barullo balcánico se procedió a un referéndum sobre Bosnia-Herzegovina. Nuevo error. La población bosnia tiene aún tres componentes claros, casi a tercios iguales ciudadanos de origen serbio cristiano-ortodoxos, de origen croata católico y aquellos serbios, croatas, albanos, kosovares o turcos que aceptaron como religión, durante el largo imperio otomano, el Islam, seguramente para no pagar impuestos o porque era la manera de devenir la clase dirigente. Es evidente que sólo la presión de la diplomacia de Estados Unidos sobre Croacia hizo que Tudjman – que quería el territorio para él- diera orden a los croatas de Bosnia para que votaran la independencia. Los serbios perdieron y a partir de ahí llegó el espanto, el horror, la muerte las violaciones, la consternación en fin. Más errores sumados y entre ellos la presencia permitida de “afganos”, aquellos musulmanes que lucharon contra la URSS en Afganistán y que en buena medida son el germen de Al-Qaeda, aunque ante los horrores ese asunto ha pasado más inadvertido.

 El bombardeo de Belgrado, donde Javier Solana (1942) tuvo algo que ver como secretario general de la OTAN tanto que ver que posiblemente ese hecho le haya impedido encontrar un lugar en la política española, como le habría gustado, trajo el fin de la historia, hasta que llegó el Kosovo. Primero: allí se encuentra el emplazamiento digamos que sagrado de los serbios, porque en el territorio kosovar se encuentra el lugar donde en 1389 los turcos derrotaron a los caballeros serbios. Segundo: de la cercana Albania y del Kosovo salían hacia el Imperio Otomano los eunucos que cuidaba harenes y dirigían política. Tercero: en el Kosovo se habla una lengua que sólo y únicamente hablan 2,2 millones de personas en sus casi once mil kilómetros cuadrados. Cuarto: Su unilateral declaración de independencia, en febrero del pasado año, divide profundamente la Unión Europea, pero los cuerpos de seguridad de sus estados miembros y de Estados Unidos admiten sin pudor que es un error mayúsculo e imperdonable reconocer esa independencia. La razón es sencilla: las mafias albano-kosovares son las más peligrosas, las más difíciles de perseguir, porque es imposible infiltrarse en ellas. Quinto: queda por resolver el problemas humano de los serbios que viven en el Kosovo. Sexto: En Bosnia los musulmanes son escasamente practicantes, pero no así en el Kosovo, aunque en Pristina, la capital, haya bajado mucho el poder de las mezquitas en los últimos tres años. Séptimo: España no reconoce, por causas estrictamente internas, la independencia del Kosovo. La razón es muy simple: si poco más de dos millones de kosovares son independientes ¿por qué algo más de seis millones de catalanes no lo van a ser?.

Total: había que irse del Kosovo. Había que haberse ido antes, en todo caso. Irritarse porque la ministra de Defensa se lo comunicara primero a la tropa, que se ha dejado la piel allí, parece un poco extravagante. Criticar la soberanía de España frente a la OTAN cuyo secretario general tiene los días contados porque es el postrero residuo de la teoría Dick Cheney (1941) sobre el mundo y eso, afortunadamente, ya no está de moda, es más grotesco aún. Todo lo sucedido tras el anuncio de la salida de nuestra tropas del Kosovo habría hecho las delicias de Ramón Maria del Valle-Inclán. Las variopintas y contradictorias opiniones vertidas por diversos portavoces del Partido Popular, donde cada vez se deja en peor lugar al muy sensato y coherente Gustavo de Arístegui. La consigna de cuanto peor mejor usada hasta el cansancio por ese hombre en campaña electoral permanente llamado Mariano Rajoy. Los viajes secretos del apaga fuegos y come marrones oficial del gobierno Bernardino León para arreglar el supuesto entuerto, cual nuevo Quijote, todo ha sido como una bola de nieve que se forma y cae sin mucho sentido. Marcharse del Kosovo, como muy bien ha dicho Gaspar Llamazares, está un acierto. En serio


El COSTE DE JAVIER MADRAZO

Marzo 20, 2009

Cuentan que el último converso deviene el más fanático, que quien más se opone a una nueva legalización de emigrantes, es aquel que obtuvo el papel postrero. Algo de eso hay, en verdad, en casi todo y algo de fervor de converso existe en el gran derrotado, el gran perdedor de las elecciones al parlamento vasco celebradas el pasado uno de marzo: Javier Madrazo. Nacido en Cantabria acabó sumado, sumando y seducido por Juan José Ibarretxe y sus planes, ninguno de los muchos habría pasado de idea al papel si Javier Madrazo no hubiera contribuido de manera clara y ostentosa a ello.

Hombre de izquierdas, eso dice. Militante que fue del Partido Comunista, organización que no tiene ninguna concomitancia con la izquierda vasca abertzale, Javier Madrazo jugó a ser más abertzale que Arnaldo Otegui. Esa apuesta por Ibarretxe y sus planes, incluida la consulta, ha conducido a Madrazo a perder el escaño, pero en el transcurso de su paso por el poder, simplemente por ocupar poder, ha arruinado a sus correligionarios en el resto de España. No hay más que echar una muy simple mirada al panorama político de España y ver que la izquierda del PSOE, que no sea de estricta militancia nacionalista-soberanista ha sido borrada del mapa y desde luego no sólo por la ineptitud de sus dirigentes, sino sobre todo por su política de apoyo acrítico a Juan José Ibarrtexe inexplicable en el resto de España.

Si Izquierda Unida y su próximo pariente en Cataluña ICV no tienen más que dos escaños en el Congreso de los Diputados no es sólo, aunque puede que también, por una mala distribución del sistema proporcional que nos rige, sino porque el votante de la izquierda no estrictamente socialdemócrata es más bien tirando a jacobino, unitario, poco amigo de fragmentaciones escasamente nacionalista y en todo caso internacionalista. Esto que elector ha comprendido bien y no sólo el elector vasco en esta oportunidad, más bien casi todos los demás, no lo entendió Javier Madrazo nunca en su afán de tener coche oficial y ocupar una cartera en un gobierno, tuviera este el color que tuviera.

El coste pagado por el PCE y su variante IU ha sido muy caro. De nada ha valido tener al frente de IU a un hombre de la valía de Gaspar Llamazares, a quien se acusa, sin razón alguna, de los males de esa izquierda supuestamente unida. El error Madrazo es un error grave, por el cual la izquierda no socialdemócrata paga un precio excesivo y muy alto. Es verdad que nadie frenó a Madrazo, pero eso también es prueba de lo asamblearia que es la izquierda supuestamente unida.

Si en algún momento del pensamiento político de Madrazo, en el supuesto que tenga uno definido y no sólo estar en el poder por el poder, cupo la posibilidad de arrastrar hasta EB los votos de aquella izquierda vasca abertzale que no acepta consignas de ETA, los hechos han demostrado con creces que Madrazo andaba ligeramente errado. Esos votos se los ha llevado Aralar, partido a quien hay que felicitar de manera efusiva. Sus cuatro escaños demuestran muchas cosas, entre otras que es posible pensar desde la izquierda en un País Vasco soberano sin necesidad de plegarse a los deseos de quienes pegan tiros como único sendero.

Si la travesía del desierto de EB y el sucesor de Javier Madrazo, Mikel Arana -único diputado de la organización – va a ser larga y con tendencia a la desaparición o transformación, otro partido miembro del tripartito que encabezó Juan José Ibarretxe durante dos legislaturas, EA también va a sentir el calor del desierto y el color de la arena durante una larga temporada, si es que sobrevive o desaparece y una parte de los suyos regresan al origen PNV o se aproximan a Aralar. Claro que siempre puede nacer un nuevo PNV o más bien otro PNV ahora que toca oposición, pero eso ya es futurología y esa es materia tan seria que mejor dejarla a gente más preparada para ello.


CAMPEONATO DE ESPAÑA DE FUTBOL

Marzo 14, 2009

Esta nación llamada España, federal o casi, constituida a base de juntar reinos crecidos por diversos caminos, mesetas y ríos, la segunda nación de Europa occidental en kilómetros cuadrados, que celebra derrotas en casi todos sus pueblos, desde el “once de septiembre” hasta el “dos de mayo”, que carece de letra para su himno patrio y eso que tiene letra hasta el himno de la Comunidad Autónoma de Madrid, llama, todo un eufemismo (uno más no importa), Copa del Rey al Campeonato de España de Fútbol. Tal equivale a decir que quien gana el trofeo, ese que entrega el Rey, es campeón de España, en la actualidad ese título lo posee el Valencia CF.

El trece de mayo, en Valencia precisamente, se disputará la final del Campeonato de España de Fútbol y optarán a conseguir el honor de ser campeón aquellos clubes españoles que más veces han logrado el galardón, el Fútbol Club Barcelona y el Athletic Club, de Bilbao, dos históricas leyendas del fútbol hispano que juntados con el Real Madrid CF forman el trío único de clubes de fútbol que siempre han militado en Primera División.

Los dos históricos clubes son o representan algo más que el balompié. Son dos encarnaciones de una forma de ser, el Athletic tiene algo de mítico, de ensueño, de fantasía en este tiempo que todo se hace sin el más mínimo romanticismo. El FC Barcelona es “mes que un club” según sus aficionados y es cierto, durante el tiempo de la oprobiosa fue lugar de oposición.

En la primera Copa que donó el Rey Juan Carlos, en el año del señor de 1977, los jugadores del Athletic quisieron saltar al terreno de juego, en el Estadio Vicente Calderón de Madrid, con una ikurriña, hubo tensión en el vestuario y sólo la diplomacia del recientemente fallecido Pablo Porta logró que la final diera comienzo, con retraso, pero sin mayores problemas. Luego ganaría el Real Betis Balompié, porque en el lanzamiento de penaltis un portero de origen vasco, Esnaola, que defendía los colores del Real Betis, batió a un enorme portero de origen vasco: Iribar. Cuentan, será una leyenda urbana seguro, que esa acción decisiva fue cantada con inmensa alegría desde Finisterre hasta el Teide. Cierto es que el Real Betis cae muy bien en todas partes, excepción hecha, por supuesto, de los hinchas del Sevilla CF.

Ahora se escribe que los altavoces de Mestalla, estadio aún del Valencia CF (lo intenta vender para hacer caja, pero ya se conoce como está la venta de parcelas en los tiempos que corren) estarán dotados de las mejores y más nuevas técnicas de emisión de sonidos, para que suene con bien, bonanza y sin mayores problemas la marcha de granaderos, que cumple las funciones de himno nacional de España, cuando el Rey entre en el palco de autoridades de Mestalla. Dicen que de esa manera no se escucharán los pitos al himno de España. No va a ser tan fácil, como tapar los silbidos, ocultar que en la gradas no se verá, seguro, ni una sola, pero ni una sola bandera de España. Habrá tantas ikurriñas como senyeras, pero ni una roja y amarilla. El día catorce de mayo, Mariano Rajoy preguntará, al presidente del gobierno de España e hincha del FC Barcelona, José Luís Rodríguez Zapatero, por qué ha consentido semejante tropelía que ofende a la inmensa mayoría de los españoles.

Junto al Rey además de la ministra de Deporte, Mercedes Cabrera, estarán los presidentes de las Comunidades Autónomas Vasca y Catalana ninguno de los dos, probablemente, provenientes del nacionalismo autonómico. Hecho, éste último, singular sin duda. Ver allí, como parece, a Patxi López y a José Montilla, tendrá morbo mayor. Bien pensado, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, será el único cargo electo proveniente del nacionalismo en el palco.

Cuando terminé el partido, que sin duda será una fiesta que seguiremos por la televisión la mayor parte de los aficionados al fútbol, uno de estos dos míticos equipos será Campeón de España, aunque no se distinga símbolo alguno del Reino en parte alguna que no sea oficial. El fútbol es así de grande, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel Villar es vasco, vasco y eminente ex jugador del Athletic Club. El presidente del FC Barcelona. Joan Laporta es independentista confeso, aunque cuando visita el Museo Británico en Londres habla con sus hijos en magnífico castellano. Del presidente del Athletic Club, Fernando García Macua (con un primer apellido vasquísimo por cierto. Véase “ HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA” Gredos, Madrid 1991 de Rafael Lapesa) se puede decir que es más parco en sus manifestaciones, pero al parecer es difícil ser presidente de tan histórico club sin ser miembro o simpatizante del PNV.

Dicho todo lo anterior la final de la incorrectamente denominada Copa del Rey, su verdadero nombre es Campeonato de España, será mucho más que un partido de fútbol y el campeón de España, jamás usará de tal nombre. Es la grandeza del fútbol y de esta gran nación que es España, por su variedad, claro.


OCLUSIVA, LABIAL, SORDA

Marzo 4, 2009
La letra P reúne ella solita esas tres condiciones: oclusiva, labial y sorda, eso afirman lingüistas y demás filólogos. Traducido a la política castiza e ibérica de cada día, quiere decir que en las elecciones para elegir parlamentos autonómicos en Galicia y País Vasco ha ganado de manera abrumadora la letra oclusiva labial y sorda, por excelencia .La P es la tercera letra de la palabra España. Pronúnciese el nombre de nuestra nación común a la manera de los cuarteles o de las proclamas reales. Se comprobara como la P descuella por si sola y marca su diferencia. Esa España ha sido clara y rotundamente la gran triunfadora y por consiguiente la manera de ver, concebir, explicar y entender, pensar y proclamar que tiene de España el Partido Popular.

Entre las calumnias, falsedades y maledicencias que se han dicho y escrito sobre el Presidente del Gobierno de España, José Luís Rodríguez Zapatero, desde el día mismo que los españoles decidimos que ganará unas elecciones, aquella que reza que el jefe del gobierno rompe España se ha extendido como mancha de aceite, hasta el punto de ser compartida por señalados miembros del PSOE como Joaquín Leguina. Y por eso, aunque no únicamente, ha triunfado el PP en Galicia. Cierto que allí ha ganado siempre, cierto que lo sucedido hace cuatro años se puede considerar como excepción, no obstante ha quedado de manifiesto que existe una mayoría de votantes en toda España que no quiere perder el castellano como lengua vehicular y que toma cualquier avance de la lengua autóctona como un ataque a la nación española.

En el País Vasco no hace falta más que observar los resultados para saber que también allí ha ganado España y que el PP ha salido de su crisis más aguda y más publicada con bien, por no escribir con excelencia, porque no ha notado la ausencia de María San Gil. De los resultados electorales se desprende asimismo que los electores vascos han perdido el miedo, lo cual es muy saludable en democracia y que estaban ciertamente cansados de los proyectos utópicos del aún lehendakari Juan José Ibarretxe.Imposible un nuevo plan a partir de ahora, por elemental conformación del Parlamento Vasco.

La realidad que tiene enfrente José Luís Rodríguez Zapatero es oclusiva, labial y sorda. (Antes de seguir despejaré una duda. Sé bien que unas elecciones autonómicas son unas elecciones autonómicas y que no se pueden hacer extrapolaciones y resto de retahíla al uso en estos y parecidos casos, como será el resultado que se produzca en la elecciones al parlamento europeo. Despejada quede la duda si la hubiere habido. Proseguiré)

Asentado en su levedad, Mariano Rajoy es el verdadero triunfador, ante las corruptelas por las que emergen sus enemigos dentro del PP y por el éxito de su apuesta personal: Alberto Núñez Feijoo. Sus mensajes calan en la opinión publica, su pueblo, el pueblo de derechas es montaraz, leal, fiel y poco amigo de aceptar que los corruptos sean del partido que votan. Tal no sucede en el pueblo de izquierdas, donde se deja de votar porque se barrunta que Emilio Pérez Touriño gastó en suntuosidades más de lo permisible y en época mala, muy mala para la clase trabajadora, que se supone es la votante del saliente presidente de la Xunta. Por no mencionar la torpeza incalculable de Mariano Fernández Bermejo, quien logró que el abnegado pueblo de izquierdas recordara las cacerías del dictador o aquella singular película de Luís García Berlanga titulada “La escopeta nacional“, donde Luís Escobar coleccionaba vellos de pubis de las cazadoras. La derecha habría perdonado, la izquierda jamás y se ha pagado caro. El pueblo de derechas es sordo y oclusivo ante  los males de su partido y éste ha surgido del primero de marzo muy poderoso. Es una máquina que funciona y no parece que pueda decirse lo mismo del PSOE. La verdad es que no puede decirse desde que Alfonso Guerra dejó de estar en la cocina. A eso quien no debe ser sordo ni oclusivo es el líder único del PSOE.Perder en Galicia no es el peor de los males, el riesgo mayor lo corre Rodríguez Zapatero y su partido en aquello que acontezca en el País Vasco. Con Patxi López devenido lehendakari el PSOE carecerá de mayoría para aprobar los presupuestos generales del Estado de aquí al termino de la legislatura y deberán ser tres los presupuestos a porponer, a no ser que, fallando la matemática, Rodríguez Zapatero se vea en la obligación de anticipar elecciones. Ese es el gran dilema del socialismo español y de sus dirigentes.

Patxi López, el hijo de Eduardo (Lalo) López Albizu, el compañero de juegos de Nicolás Redondo Terreros, hijo a su vez de otro histórico del socialismo español Nicolás Redondo Urbieta, tiene razón cuando afirma que el PNV no debe irritarse por pasar un tiempo en la oposición, las alternancias son saludables en democracia y abrir la ventanas de la lehendakaritza no es tan mala idea, sobre todo cuando el PNV conoce que gobernó sin ser el partido más votado. Aquello que fue bueno antaño para Carlos Garaicoetxea, no ha de convertirse en malo hogaño para Patxi López. Sin embargo un irritado PNV dejará sin mayoría en el Congreso de los Diputados al gobierno que preside José Luís Rodríguez Zapatero. Si tal no sucede, porque el PNV, continuara gobernando por exclusión socialista, los electores de toda España no olvidarían la afrenta.Sin poder con la maquina del PP, en plena crisis, donde lo primario se alimenta más, donde la buena gente busca refugio en lo más próximo y más entendible y eso de España con la P oclusiva, labial y sorda lo es. Se aten los machos los creadores de ideas del socialismo patrio, porque lo tienen crudo. En toda España, salvo en Cataluña y en el País Vasco la idea de que la unidad de la nación sólo la garantiza el PP, es algo admitido, por eso bajan las expectativas electorales socialistas en bastiones como Andalucía y se atisba como misión de naturaleza hercúlea recuperar Madrid o la Comunidad Valenciana, pese a la mugre que cae sobre ambas autonomías y pese a la persistente y voraz determinación de cargarse la sanidad pública que existe en ambos lugares, sin olvidar la educación.

No creo que mi opinión añada nada a las decisiones de Patxi López, pero creo que es bueno un cambio en el País Vasco, a lo mejor ganamos todos con ello, aunque el gobierno de Rodríguez Zapatero se quede sin apoyos en las Cortes Generales. Claro que siempre queda el as en la manga de Antoni Durán i Lleida y sus irrefrenables apetencias por devenir ministro de Asuntos Exteriores de España. Puede que no lo hiciera mejor que Miguel Ángel Moratinos, pero seguro que lo explicaría estupendamente y garantizaría, por añadidura, paz en el ejecutivo hasta dos mil doce.