Ocurre, a veces, que es posible abrirse camino contra el pensamiento establecido. La cultura dominante, ya se sabe, es la cultura de la clase dominante. Quizá, la clase dominante ha perdido el control de la cultura o ella misma se ha limitado en su conocimiento, dejando todo reducido a cuatro sencillas cosas, que no rompan mucho la cabeza. Mensajes cortos, concisos, como contra Darwin, creacionismo, sin saber quien era Darwin. O no aceptar que el poder no cae del cielo para conceder la soberanía a una sóla persona, aunque esta tenga un rancho en Tejas. Desde que la soberanía es el pueblo, aquellos que dominaban el pensamiento, se han quedado estrechos y se les rompen los cauces. Su sentido del pensamiento descubre toda su ira, ante cualquier novedad. El exabrupto del senador italiano contra el presidente electo de los Estados Unidos es la manifestación más firme de su incapacidad para adaptarse a las nuevas culturas, que ya no dominan. El poder les pertenece a quienes son como el senador italiano. En España, por ejemplo, se insulta al presidente del gobierno en plan barra libre desde las huestes, dicen que moderadas, del Partido Popular. Dolores de Cospedal se permite el lujo de no llamar al Presidente del Gobierno, Presidente del Gobierno. El culpable, como bien se sabe, de que llueva y escampe o ambas cosas a la vez es un tal señor Rodríguez Zapatero, no el Presidente del Gobierno, ni siquiera don José Luis Rodriguez, porque esos tratamientos sólo se pueden dar a quienes tienen derecho a ellos, o sea a creacionistas medios y demas ocupadores de Irak.
Barak Obama ha roto el pensamiento único. Ha levantado la ilusión entre los más desfavorecidos, es decir la inmensa mayoría y ha demostrado que si la izquierda se moviliza los libremercadistas lo tienen muy crudo. Esperemos que entre la crisis de los liberales amigos de lo ajeno, pero sin asaltos suicidas (que sin duda ha dado a victoria a Barak Obama, antes de la caída de los bancos estaba por debajo en las encuestas, no se olvide) y el triunfo democráta en Estados Unidos salgamos de la misería ideológica, del papanatismo de la consigna, del juego de palabras gracioso y se abra la puerta de nuevo a la política. Clausurada en virtud del deseo irrefrenable de enriquecimiento de unos pocos, que no han tenido medida. Claro que Dolores de Cospedal anunciará una tarde de estas que eso es culpa del señor Rodriguez Zapatero. ¡Se echa de menos a Zaplana! Era más creíble.
Baraka Obama lo tiene muy complicado. Quienes han perdido, como ha mostado el senador italiano, no van a cejar ni un segundo en poner trabas en su camino y éste ya anda minado por la crisis, por la guerra en Afganistan y la ocupación de Irak. Sin contar Guantánamo.
Acabar con esa cárcel ruín seria una sabía medida. El problema es saber si el hombre más poderoso del mundo es capaz de hacerlo, si tiene margen de maniobra, si los llamados poderes fácticos no electos, los amigos de Dick Chenney, se lo van a permitir.
Barak Obama es el primer negro que llega a la Casa Blanca. Kennedy fue el primer católico que llegó a la Casa Blanca. No hay que ser Plutarco para entrever paralelismos. A Kennedy se lo cargaron dos balas de un tal Oswald, según la verdad oficial. Es de desear que Barak Obama no corra la misma suerte, pero queda un resquemor, aquellos que han detentado el poder por los siglos de los siglos no se van a quedar con los brazos cruzados.
Evitense malos augurios y bienvenida sea la esperanza, la ilusión y saber que sí podemos.