Si el hijo de la paloma y de la mujer adultera de José, el supuesto carpintero de Nazaret, fuera real, es decir hubiera un solo documento que probara su existencia como homo sapiens, que no existe, si algo de lo sostenido por la secta que distribuye sermones desde el Vaticano, fuera verdad, Rouco se iría al infierno en cuanto abandonara este mundo de tránsito. El gallego de alzacuello y autodenominado presidente de la conferencia episcopal española sabe que miente cuando pide olvidos (mentir dicen es pecado venial) y que es un hipócrita porque los suyos, los miembros de la secta que él preside en España, dijeron que la rebelión de Franco era Cruzada, hicieron santos a unos muertos, aquellos que defendieron la rebelión y se enfrentaron a un gobierno legítimo, por eso pretende, mayor de los cinismos que se olviden los otros muertos. Es de un descaro mayor, pero de eso viven, del descaro. Sea a modo de indulgencias plenarias, sea excomulgando a Galileo y retirando la excomunión siglos después, sea abusando la comunión por Pascua Florida, lo que suponía que quien no lo hacía, no trabajaba, era apartado de la comunidad. Se entiende que Rouco Varela pretenda que se olvide, que unos cuantos olviden, porque los miembros de la secta jamás olvidan. Ahí está el padre Sobrino, por ejemplo, que no merece ni un recuerdo, los teólogos de la liberación o el padre Arrupe, laminado por el vicedios polaco. Y Rouco pretende que no haya más heridas, que no se investigue. Las heridas las abre la secta de Rouco desde hace unos cuantos siglos en nombre de un inexistente mesías, a quien hacen hijo de dios en un Concilio de Nicea porque aquellos que apoyaron esa tesis tuvieron más votos que los arrianos.
Habrá que olvidar a los bogomilos muertos, a los cátaros masacrados, a Huus quemado vivo, la matanza de hugonotes una noche de agosto, además de brujas y otros heterodoxos y todo ello en nombre de la verdad escrita mucho después de la supuesta muerte del supuesto hijo de una paloma y una virgen casada con un carpintero. Por cierto la Inmaculada Concepción es dogma de fe desde el siglo XIX lo que prueba que los sucesivos dirigentes de la secta no tenían muy claro si era inmaculada o si había habido concepción alguna.
Esos profesionales de la falsedad y el engaño, que truenan desgracias desde púlpitos y otros medios, serían acusados de sepulcros blanqueados, por ese tal Jesús que dicen defender y amar, si este realmente hubiera existido alguna vez.
Escrito por jotabege
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