La infanta de España Elena de Borbón tiene expuesta, pese a ella se supone, su vida privada en los medios de comunicación. Se anuncia su divorcio, se cuentan las probables causas y se abren las puertas a la nulidad matrimonial, cosa, esta última, que hace el Vaticano cuando uno es rico y encuentra la causa adecuada para otorgar la categoría de nulo a un matrimonio consumado. Como por ejemplo el llamado privilegio Paulino. El final de un matrimonio es un hecho habitual en una sociedad como la nuestra, hasta el punto, que comienza a ser noticia, que disminuyan separaciones y rupturas. En tiempos pretéritos la separación sí era excepcional, aunque también se producían desarreglos matrimoniales y había separaciones en las familias reales inclusive en la familia real de España.
La infanta Elena no es la primera infanta de España que da por finalizada la relación con su marido, la misma suerte corrió su tía tatarabuela, la infanta de España Eulalia de Borbón, según relata ella misma en sus memorias. Eulalia era una de las tres hijas menores de la Reina Isabel II – no parece tan claro que fuera hija también del Rey Francisco marido que fue de la Reina – y hermana del Rey Alfonso XII y de la infanta Isabel popularmente conocida como la Chata, por su casticismo. La infanta Eulalia fue casada con su primo Montpensier hermano de la malograda Reina Mercedes, esa del pasodoble. Su primo y marido hijo del Duque conspirador y de la hermana pequeña de la Reina Isabel II era, en terminos actuales, un maltartador y un buen amigo de las diversas variantes de alcohol. Harta ya de estar harta, algo comprensible, se fue de casa, lo que no gustó nada en la Casa Real. Tal fue el desagrado de Palacio que la infanta Eulalia tuvo que marcharse de España, estar un tiempo en casa de su hermana en Baviera, hasta que un día, siempre según el relato de la propia Eulalia, se encontró en las playas de Treville al Rey Alfonso XII, que cuando viajaba de incógnito era, tan sólo, Duque de Toledo, quien le pidió a su modo, que regresara a Madrid. La vuelta a casa no significó el retorno a la vida matrimonial.
Ha habido reinas devueltas a casa, repudiadas por su señores y reales maridos. Algún Rey provocó hasta una ruptura con la Iglesia de Roma. Como bien se sabe sucedió en Inglaterra del XVI. Por cierto que la repudiada era una española hija de Aragón, según su primer apellido y también infanta de España, Catalina, hija de Isabel y de Fernando.
La infanta Elena no es, pues, la primera que tiene problemas con su marido, aunque sí es la primera que goza de la compañía de los medios de comunicación de masas que necesitan vender, contar historias, llenar espacios y consumir tiempo. La infanta Elena está acompañada por una leyenda urbana desde el mismo día que nació, así que debe estar acostumbrada a cuanto se diga de ella, incluido que le agrada mucho la equitación y su gente.
Escrito por jotabege
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