Gómez Navarro-Ferrer Salat

Julio 27, 2008

Al ritmo de un éxito a la semana o casi, es difícil mirar atrás y, además, sin ira alguna, pero conviene, es bueno e inclusive necesario. En la infraestructura de este éxito magnífico y maravilloso del deporte español se encuentran dos ( por lo menos los más visibles) seres humanos. Son ellos, en el punto de vista de este parado escribidor, Javier Gómez Navarro y Carlos Ferrat Salat, presidente del Consejo de Deportes el primero y presidente del Comité Olímpico Español el segundo, cuando se organizó la buena senda. Su mundo de partida, casi desde la más tierna infancia de ambos, era la empresa y su gestión. Sus caminos se encontaron en los finales de los ochenta inicios de los noventa y sin ellos Barcelona-92 habría sido otra historia. A partir de ellos, gracias a ellos, el deporte español ha tenido y tiene una constante: la expansión y el crecimiento.

El ADO, Asociación de Deportes Olímpicos, la máxima criatura de Gómez Navarro y Ferrer Salat, es la base en la que se fundamente el triunfo que protagoniza una generación crecida en el clamor de los Juegos Olímpicos de 1992 celebrados en Barcelona. El catalán y de derechas, muy de derechas, ya fallecido y el castellano de izquierdas, que en activo continúa, son la base sobre la que se ha edificado una estructura deportiva de triunfos. Gracias a los deportitas y a Javier y a Carlos se nos ha olvidado que somos un país que celebra derrotas en casi todas las fiestas autonómicas y somos una nación, un país, un Estado, un Reino que disfruta de Xavi Hernández y Carlos Sastre, entre otros, afortunadamente.

(27/07/08)


Los pilares del móvil

Julio 21, 2008

Se basan en el pánico activo. Dícese, con frecuencia, que es un acto reflejo, intuitivo, nada preparado, pero es jutificación inexacta o, quizá, por mejor decir, incorrecta e incompleta. Preparados, los pilares, para someterse, desde su más tierna prestancia, a todos los achaques y ocurrencias que, los vientos ajenos, tengan a bien provocar. Se hallan, los móviles y a veces los pilares, escasamente preparados para aquellas alternativas, como son compartir los gozos y las sombras, las alegrías y los dolores. Es entonces cuando, tremendo, surge el pánico. ¿Qué hacer? He sido construído, afirmase contundente el pilar, para someterme, cumplir con mis obligaciones, es más he sido educado para no aparentar temores, para sostener y no para protestar.

Surge, inatacable, la dicotomía, la doble existencia. Los fantasmas retenidos y la realidad “pilariana” monotóna. Ahora bien como los pilares han sido bien labrados, se resiste, se sostiene, se aguanta y si es preciso, se mueve.

(Empezado el 21 y terminado el 25. Primero de la serie. Un Pilar)


Hello world!

Julio 21, 2008

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