A las puertas de las conmemoraciones del bicentenario del comienzo de la independencia de la América Hispana del Reino de España, las élites, que han regido sin piedad, con crueldad extrema en multitud de ocasiones, las naciones que componen el amplio espacio de Iberoamérica esa que habla español o portugués, se resisten a abandonar el poder absoluto. Es Honduras un ejemplo más de esa resistencia de quienes poseen todo, menos la miseria, a ceder una parte de su impúdica riqueza. Honduras es el símbolo de una batalla más amplia, esa que quiere impedir cualquier cambio parecido a aquel propiciados y patrocinado por Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa o Daniel Ortega. La batalla  comenzó con aquél golpe frustrado contra el presidente venezolano en los tiempos, no tan lejanos, de José María Áznar y George W. Bush. El hecho, saludable y afortunado, de que ambos no ocupen los destinos de España y Estados Unidos coloca a los golpistas hondureños en una soledad que, en caso contrario, no habría sido tal. No hay más que escuchar al ex presidente Áznar para saber que él habría apoyado el golpe, como acostumbra a hacer todo, a pecho descubierto y con valentía.

Los golpistas están sólos y expulsados de la OEA (Organización de Estados Americanos), la misma OEA que ha recibido a Cuba hace unas semanas. La expulsión les deja fríos y  se resisten a abandonar. Primero, porque están convencidos de su fuerza; segundo, porque les asiste la razón en forma de intereses pecuniarios; tercero, porque cuentan con  las precisas bendiciones episcopales; cuarto, porque tienen el poder de la fuerza; quinto, porque la Unión Fruit no acaba de irse y sexto, porque la verdad, faltaría más, les asiste. Si José Manuel Zelaya vive no es por razones humanitarias o porque los milicos golpistas, acostumbrados a mandar sin discusiones o a obedecer a las castas superiores a las que ellos mismo pertenecen, sean gente piadosa y amiga del perdón de los pecados. No, simplemente no se han atrevido a asesinar al derrocado y legal presidente porque es uno de los suyos. José Manuel Zelaya fue aceptado con retranca por los señores jueces, de las mismas familias de los militares que poseen la fuerza, cuando ganó las elecciones. Cómo era un oligarca más, le dejaron   (permitieron) que accediera a la Jefatura del Estado , al fin era un miembro de la minoría rectora,  descendiente de los criollos que liberaron América del Rey de España, pero no a los campesinos, ni a los trabajadores, ni a los  mineros. Las mismas minorías que masacraron en Iquique (Chile) a unos obreros que pedían algo parecido a un salario, las mismas que se doblegaron a los intereses de la administración de Ronald Reagan contra la Nicaragua del primer sandinismo, las mismas que cercan con huelgas salvajes al presidente Evo Morales.

Honduras es un aviso a navegantes de esos conservadores liberales que hicieron de la invasión de Irak bandera y no cambian ni una coma sus acciones. Son quienes, de forma simultánea, niegan la reelección, rasgándose las vestiduras de Evo Morales, Rafael Correa o Hugo Chávez y aplauden con entusiasmo enfervorizado que lo haga  Álvaro Uribe. Esperan, si no financian de manera efectiva, que cunda el ejemplo y centroamérica haga salir el poder a  Álvaro Colóm en Guatemala, a Daniel Ortega en Nicaragua y al recién llegado Maurico Funes en El Salvador. Dan miedo, sólo queda la esperanza proveniente de la ausencia de conservadores en la Casa Blanca, aunque en el recuerdo quede  la invasión de Cuba en los años sesenta con los demócratas en el poder de Washington.

No será bueno olvidar, las trampas acaecidas en la elección de Felipe Calderón en Máxico para evitar el triunfo de Andrés López Obrador. Cierto que cometió errores de bulto el candidato al final derrotado, cierto que en Washington movía los siniestros hilos Dick Chenney, cierto que los Estados Unidos no iban a consentir otro Chávez en el Río Grande, pero es bueno rememorarlo ahora que toca el turno de Honduras, de la Honduras de un Zelaya que no es ni por tradición, ni por cultura, ningún revolucionario castrista. Sólo quiere repartir un poco las ganancias. No quitarle las fincas a los pocos ricos, sólo darle un poco de tierra a los muchos pobres. Es un traidor José Manuel Zelaya a su clase y a su casta, por eso lo han echado, pero le han perdonado la vida.

Las ausencias del poder de Áznar y Bush hacen pensar que a los golpistas hondureños les espera un porvenir complicado, pero no duco que tanto como para permitir el regreso de Zelaya. No van a claudicar, hay que ser realistas. Tan habituados a mandar y salirse con la suya es posible que la soledad les desconcierte, que la condena internacional, sobre todo de España y Estados Unidos les desconcierte, pero de ahí a abandonar sobre un trecho que dudo salten. Siempre queda cómo  ilusión fórmula intermedia, algo así como el retorno de los zelayistas al gobierno y el abandono del poder por parte de los  golpistas, que carecen de toda legitimidad piense lo que piense la caverna. Eso sí, sin que José Manuel Zelaya acceda de nuevo  a la Jefatura del Estado, ni se condene, aunque se expulse de la carrera militar, a golpista alguno. Es tan triste, como auténtico.

El asesinato del inspector de policía Eduardo Puelles, además de entristecer a cualquiera que esté alejado de la enajenación mental, deja algunos misterios incomprensibles para este bloguero, seguramente porque este bloguero ignora muchas cosas que sólo deben conocer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba o sus superiores directos.

Evidentemente el dolor, por grande que sea, a causa de otra muerte inútil, no alcanzara jamás a ése que sufre la familia. Es evidente, asimismo, que de ese asesinato baldío, únicamente son culpables y por ello objeto de persecución por la justicia, los asesinos, quienes más tarde o más temprano acabarán en la cárcel y pasarán en ella gran parte de su vida soñando con una república soviética de leñadores. Sin embargo, a este parado con blog, se le ocurre preguntarse ¿cómo un hombre tan experto, qué ha detenido a tanto estúpido con pistola , no tiene garaje donde guardar su coche? y si lo tuviere ¿ por qué el coche no estaba guardado en el garaje y sí aparcado en la calle? No atino a responder a esas preguntas, seguramente por ignorancia supina. Tampoco entiendo, ni comprendo cómo un hombre tan experimentado, un profesional de prestigio no inspecciona su automóvil. Ruego se disculpe mi desconocimiento, fácil es comprobar que es enorme.

Me gustaría saber más cosas, por ejemplo por qué no se cambia de domicilio con una cierta frecuencia a inspector tan señalado. Eduardo Puelles, otra víctima más de unos pistoleros cochambrosos, no era un novato en el País Vasco, ni un policía recién salido de la Academia. Dada mi confesable y manifiesta ignorancia, me irrita aún más que hayan matado de nuevo,visto lo mal que le marchan las cosas a esa asociación de malhechores, que cuenta cada vez con menos apoyos. Para estos delincuentes sin escrúpulos un asesinato más es como oxígeno en vena y molesta, al menos a este escribidor le molesta, irrita, enfada e incomoda, que se les facilite, eso parece, el trabajo.

Manifiesta, este bloguero, lleno de dudas, que esta vez la sociedad ha respondido de otro modo y manera. Al menos se ha visto duelo en el Parlamento de Vitoria y eso tiene un gran valor simbólico, tanto como haber llamado “gudari” al inspector asesinado, cómo hizo su hermano. Quitarles el lenguaje a los terroristas es otra forma de vencerlos, lo que ocurrirá pese a amigos de Alfonso Sastre y demás exégetas del conflicto. No se engañe el nacionalismo democrático vasco  incluido Aralar: los componentes de la banda no pararán de matar, si el Estado con el que sueñan no es idéntico al que ellos desean; algo parecido a la Albania de Enver Hoxha, plena de libertades y desarrollo como publico y sabido es. Seguirán matando, mientras tengan donde esconderse, dinero para armas o alguien justifique sus acciones, no buscan un País Vasco libre e independiente, eso es mentira. Si por la fuerza de los votos, la Comunidad Autónoma Vasca abandonara España, estos iluminados con bomba seguirían matando electos o policías vascos. No es bueno engañarse Joseba Eguibar y seguidores de tal pensamiento.

Estremecido por asesinato tan lamentable como absurdo y lleno de dudas no desea este parado mostrar más ignorancia o mayores perplejidades, aunque la realidad da oportunidades suficientes como para abonarse al interrogante continúo:  por ejemplo ¿por qué el Tribunal Supremo que sí juzgó todo el caso Filesa, no hace lo mismo con Gurtel? Debe ser la cuestión del millón trescientos cincuenta mil dolares o que el PP y el PSOE no son iguales. Y, puestos  ¿cómo ha logrado Florentino Pérez que se olviden los éxitos del  Fútbol Club Barcelona en escasos días?. No es saludable mezclar churras con merinas, ni galgos con podencos por muy ignorante que sea uno. Lo afectados por las dudas de este último párrafo son exactamente lo contrario  que los pistoleros de baja estofa, de eso no haya duda alguna.

Los partidos conservadores o de derechas funcionan con una disciplina que recuerda a los partidos comunistas de la época de Stalin.  Mantienen a sus militantes, afiliados y simpatizantes en el primer tiempo de saludo de tal forma y manera que cualquier mal que acaece a ese grupo humano es sólo producto de la malsana imaginación de sus enemigos: los rojos.  Es sorprendente la credulidad de los votantes de todos los partidos conservadores, no hay más que echar un somero vistazo a los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo para darse cuenta. Ya vean a uno de sus dirigentes en desnudo integral con jóvenes, demasiado jóvenes o asistan impávidos al paseo de sus dirigentes por los tribunales.

La derecha ha ententido que votar es su arma máxima y eso hacen con disciplina cuartelaria y ejemplar. Asombra que una dirigente del PSOE, su número tres y portavoz, Leire Pajín, explique el poco éxito de su partido en las euroelecciones achacándolo a la movilización del electorado de derechas. Ante tal perogrullada, no se sabe muy bien si recomendarle a Leire Pajín que ocupe su escaño en el Senado y calle o que aprenda un poquito, es decir que se asesore. No es la primera afirmación exotérica de Leire Pajín, aquella del acontecimiento planetario es de enciclopedia. En sus comparecencias ante la prensa más parece Alejandro Magno arengando a la tropa antes de la batalla de Gránico, que una dirigente política. Leire Pajín, quien lo hizo bien como secretaria de Estado de Coperación y es posible que los haga bien de tripas para adentro del partido, es decir que la fontaneria funcione ( lo que no parece), pero como portavoz es un desastre sin paliativos. No se entiende bien la razón por la cual el PSOE no busca un portavoz que explique bien, mande mensajes lógicos y componga  la sintaxis con sujeto verbo y predicado, pero en fin ese es problema del PSOE.  En el PP se frotan las manos de gozo.

Manos frotadas, que no limpias. Huele tan mal en el PP,  que hay militantes populares que exigen dimisiones, pero el electorado fiel y devoto ha dicho en las urnas alto y claro que todo es un invento de ese malvado llamado Baltasar Garzón, que Francisco Camps tiene unos trajes divinos y que Gurtel es una maniobra desestabilizadora del maquiavélico Rubalcaba.

Estremecía ver a Mariano Rajoy adorando por delante, por detrás y de costado al presidente de la Generalitat Valenciana como si fuera una aparición divina, mientras el imputado Camps observaba, embelesado a su líder máximo, como una adolescente enamorada. Cuando los socialistas arroparon a Barrionuevo en su entrada a la cárcel, las críticas aruinaron decibelios, ahora se elogia y cantan las virtudes de los arropadores. Fidelidad se llama la figura.

Nada importa que Baltasar Garzón haya dejado el caso, nada importa que Gurtel, su trama y los trajes a medida estén camino del Tribunal Supremo el votante de derechas, crecido en el franquismo sociológico, cierra filas sin fisuras. Vamos, que  mantiene prietas las filas recias marciales.

Este es el panorama y no sólo en España. Es posible, como rezan libros, que el pensamiento de izquierda esté en crisis, es seguro que la left caviar, la misma que recoge firmas para que se condene a José Maria Aznar por la guerra de Irak no vaya a votar, por el simple juego de castigar a  José Luis Rodríguez  Zapatero. También es axiomático que el votante de izquierdas suele ser hipercrítico y eso equivale a triunfos tan evidentes de la derecha como los habidos en las elecciones al Parlamento Europeo.

Se añade a lo anterior, que los mensajes de los conservadores son claros y cortos, que pervierten el lenguaje a extremos  tan increibles como acusar de fascistas a quienes ponen en duda la honorabilidad de Camps y sus trajes ajustados. Es algo parecido al colmo, pero como dice el autor de  “No  pienses en un  elefante”, George Lakoff , hora va siendo que la izquierda cambie de paradigma  de marcos y no se limite a seguir las pautas de la derecha, respondiéndolas.

Chile celebrará en diciembre de 2009 sus primeras elecciones presidenciales sin la pavorosa y alargada sombra de Augusto Pinochet, felizmente fallecido en diciembre de 2006. A la caída de su sanguinaria tiranía, la Democracia Cristiana, partido de larga tradición de gobierno en Chile y  el Partido Socialista chileno, heredero de aquel que llevó a la presidencia de la República a Salvador Allende, junto con otros partidos minúsculos de ideologías parejas formaron una coalición electoral llamada Concertación de Partidos por la Democracia para impedir que los simpatizantes del general Pinochet se perpetuaran en el poder por la vía electoral. No es, en sentido estricto, ni una gran coalición, ni un acto contranatura,  fue una necesidad para devolver la democracia al pueblo chileno.

La Concertación ha dado sus frutos gobernando en Chile durante casi veinte años de forma continuada. Primero con dos presidentes provenientes de la democracia cristiana: Patricio Aylwin (1990-1994) Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000) y posteriormente con dos socialitas: Ricardo Lagos (2000-2006) y la actual presidente Michelle Bachelet.

Ahora la concertación recurre de nuevo a un democristiano, que ya fue presidente, Eduardo Frei, para seguir en el gobierno y de paso salvar los muebles. Los democristianos chilenos están dentro de la mejor tradición social cristiana similar a aquella de los partidos Social Cristianos belga, holandés y alemán, aunque tras la caída del muro de Berlín los partidos cristianos europeos sean cada vez más cristianos y menos sociales.

Eduardo Frei, hijo de presidente del mismo nombre que antecedió a Salvador Allende, lo que permitiría al diario ABC titular “El tirón dinástico de la Repúblicas”, tiene como rival a Sebastián Piñera un empresario (dueño de la compañía aérea  Lan Chile entre otras) y miembro de una de las familias más poderosas de la tradicional oligarquía chilena. Piñera, multimillonario, laico, liberal y conservador, por lo tanto no muy alejado de las posiciones ideológicas de Frei. Ese es el gran problema de las elecciones de diciembre y el gran dilema del electorado chileno, cansado de veinte años de lo mismo, pero temeroso del regreso de la derecha más dura. Aunque Sebastián Piñera pertenece a Renovación Nacional  un partido moderado de derechas,  está aliado con Unión Democráta Independiente (UDI) el partido de los herederos de Pinochet. Esta agrupación se denomina Coalición por el cambio (Piñera afirma que Obama en Chile es él) o Alianza por Chile.

Evidentemente hay más candidatos, pero estos son quienes tienen posibilidades. Marco Enríquez-Ominami ha roto la disciplina de la Concertación y busca firmas para ser el tercero en discordia. Algo ya ha logrado: ha dado armas a Sebastián Piñera para afirmar lo obvio, la concertación está en vías de descomposición.

Así las cosas es casi seguro que en la primera vuelta no habrá presidente y que los chilenos decidirán en segunda vuelta en enero de 2010. En ese caso Frei contaría con el apoyo de toda la izquierda, aún así es probable que no sea suficiente para la Concertación. Las razones de esa insuficiencia tienen dos pilares: uno el hartazgo del electorado con la Concertación, lo que hará que muchos jóvenes opten por la abstención y otro es que Frei suena a pasado y Piñera a nuevo, aunque entre sus electores se hallen los fieles al tirano.

Sebastián Piñera tiene su máximo adversario en él, por su condición de empresario y por sus aliados, pero si triunfara Chile, sin duda, comenzaría una nueva era. Su símbolo más evidente sería que Piñera de deshiciera de sus aliados de la UDI , es decir la extrema derecha pinochetista y al tiempo la Concertación pasaría a la historia. En buena lógica RN y DC formarían un grupo homogéneo, dejando a los nostálgicos de la dictadura sin opciones de poder.

 A su vez el Partido Socialista chileno, más cerca en estos instantes, de los social-liberales que de los socialdemócratas, debería hacerse con la izquierda del espectro político y podría, más aún debería, pensar en proponer a su electorado natural cosas como pensiones públicas, educación igual para todos, menos mercado o terminar con el oligopolio de las grandes firmas farmacéuticas, algo que a Piñera no se le ocurrirá nunca.  En fin un poquito de socialdemocracia que no le vendría nada mal a un país tan liberal como Chile. sería el complemento perfecto para la sociedad más avanzada de la América hispana, ahora que llegan las conmemoraciones del bicentenario de la independencia.

Uno de los mayores errores de los líderes políticos es creerse necesarios, insustituibles e irremplazables. Existen muchos paradigmas, pero en la América que habla español hay ejemplos evidentes y manifiestos. Añádase ese mal de altura denominado mesianismo y se compondrá el retrato de algunos presidentes de repúblicas latinoamericanas. Para  dar mayor vigor a su idea del mundo cambian hasta los nombres de las naciones que dirigen.

Hugo Chávez y Evo Morales son las cabezas visibles de esa legión de mutadores del planeta, pero tienen imitadores, como el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega o el presidente del Ecuador, Rafael Correa quienes resultan una mala copia o un error en la clonación. En principio debe alabarse su interés y esfuerzo por repartir la riqueza, acabar con la injusticias, evitar que unos pocos oligarcas podridos de dinero tomen todas y cada una de las decisiones de una nación al margen de los intereses de la mayoría o despreciando la opinión de esa mayoría. Bien está y es digno de encomio que exista una mayor equidad, pero malo es caminar a golpe de decreto hacia la creación de una nueva oligarquía o a suspender derechos que son o deberían ser de inalterables.

Rafael Correa, tras su indudable gran triunfo en la reelección salvo en su tierra natal Guayaquil, donde no le quieren, ha decidido caminar a pie firme por el sendero, malo, de la tentación totalitaria. No duda en amenazar con cierre y cerrar a todo medio de comunicación que no participe de sus ideas, no ya que se atreva a criticarlas. Y eso no es bueno. Cierto y verdad que esos medios defienden los intereses conservadores más bastardos y cerrados de los sociedad ecuatoriana, cierto que no desean otra cosa que mantener prebendas, guardar sus privilegios como oro en paño y por ello atacan las medidas de Rafael Correa, no obstante no se combate al adversario político limitando sus libertad de expresión. Se le combate con la palabra, exponiendo ideas, proclamando las virtudes del nuevo modelo y explicándolo. Es, en opinión de este bloguero, hábito de cierta izquierda caminar hacia el estado totalitario estalinista por la vía de recortes en la libertad de expresión.

Un licenciado el Lovaina, Universidad católica de primera magnitud, como es Rafael Correa no puede seguir tan miméticamente a un coronel como Chávez que ve el mundo como si fuera un gran cuartel y con emitir la voz de orden, ésta se cumple y no se discute. La democracia es controversia y palabra y Correa debería, más que el presidente venezolano, saberlo.

La deriva totalitaria del presidente ecuatoriano no marcha únicamente en dirección cierre de medios, es más profunda y grave. Sobre la base, manifestada en un eslogan, de que la revolución está en marcha y sólo la vale la excelencia se controla al ciudadano como si Ecuador fuera un estado policial, donde el visitante es, sobre todo si viene de Europa o Estados Unidos, sospechoso de ser traficante de drogas. Es bueno luchar contra la corrupción, es digno de alabanza terminar con la mordida de los funcionarios públicos, pero no se es culpable mientras no se demuestre lo contrario.

Cierto es que las contradicciones son al hombre como el pensar, pero Correa las supera. Citaré esa que consiste en defender la naturaleza, pero permite que se arranquen las aletas a los tiburones. La historia indica que Rafael Correa y su revolución si continúan su deriva totalitaria, acabaran dando paso a una reacción excesiva de la oligarquía que pretenden combatir.

No cabe imaginar el sufrimiento incesante e inacabable de  Aung San Suu Kyi, la mujer, premio Nobel de la Paz, que se enfrenta desde el silencio a una dictadura perversa, cruel y pero que debe gozar de todos y cada uno de los beneplácitos y parabienes de la Comunidad Internacional. Birmania sufre la tiranía militar desde hace cuarenta y siete años, pero nos impresiona más aquello que pasa en Cuba y olvidamos con frecuencia todo cuanto sucede en ese, por otra parte, bellísimo país asiático. Aung San Suu Kyi está estos últimos días de mayo sometida a juicio sin garantía alguna por parte de la única autoridad permitida, autoridad que reprimió con fuerza una revuelta budista, pero que tuvo menos eco que represión parecida por parte de los dirigentes chinos en el Tibet. Será, posiblemente, por esa rara forma de medir que tiene la comunidad internacional en particular la occidental del norte. Aung San Suu Kyi barrió a los generales en las urnas. Estos ignoraron el resultado y ocultaron en su domicilio a esta admirable mujer.

Casi en paralelo a su juicio en Birmania, Corea del Norte otra dictadura horrible, pero con peor opinión en la comunidad internacional se ha dedicado, mientras los norcoreanos no tienen ni para comer, a hacer experimentos nucleares, haciendo explosiones subterráneas o lanzando misiles, ante la preocupación lógica, aunque interesada, de Corea del Sur y Japón. El ridículo personaje de nombre Kim-Yong-il que dirige los destinos de Corea del Norte, nación por cierto donde es presidente eterno un muerto, sabe que cuenta con el visto bueno de China, estado a quién interesa la existencia, a estas altura de la historia, completamente innecesaria, de una Corea dividida en dos.

Entre el juicio de una luchadora por la libertad y los misiles de un loco, la actualidad se fija más en lo segundo que en lo primero. Influye, sin duda, que no haya imágenes del juicio en Birmania, tampoco de las explosiones, pero sí del jolgorio con el que una entusiasta y muy disciplinada cohorte militar aplaude los éxitos científicos norcoreanos.
Pese a esa ausencia de imágenes, cuando no existen, no hay noticia, es descorazonador que no se hable más, se escriba más, se critique más a la despiadada dictadura de Birmania, que llegó al poder en plena guerra de Vietnam para frenar el avance comunista por sudeste asiático, pero que ya no tiene sentido alguno. Si al final de la guerra fría hasta Mobutu sobraba en el Zaire, va siendo hora de que se mueva hacia el suelo, o sea se derrumbe la dictadura birmana, también por supuesto la coreana, pero por lo menos igualemoslas en el maltrato. Al olvidarnos, todos, de Birmania dejamos a muchos hombre y mujeres a la voluntad de los tiranos. Y no debemos permitirlo.

El corcho, cómo sabido es, flota en el agua y resiste. Se mueve, al compás de los vientos, pero emerge constantemente.  Si se le hunde, terco, resiste. A lo largo de una vida se descubre que  el corcho no sólo  viene (Del mozár. *kórčo o *kórče, y este del lat. cortex, -ĭcis) y en su primera acepción del Diccionario de la RAE es 1. m. Tejido vegetal constituido por células en las que la celulosa de su membrana ha sufrido una transformación química y ha quedado convertida en suberina. Se encuentra en la zona periférica del tronco, de las ramas y de las raíces, generalmente en forma de láminas delgadas, pero puede alcanzar un desarrollo extraordinario, hasta formar capas de varios centímetros de espesor, como en la corteza del alcornoque.  Sino que en su última definición se dice:  flotar, o sobrenadar, como el ~ en el agua 1. locs. verbs. coloqs. Prevalecer y salir bien parado en los cambios o reveses de fortuna.

No parecerá muy extraño que sea esta postrera indicación del diccionario de la Real Academia de la Lengua la verdaderamente interesante, porque en verdad son abundantes los que se niegan a aceptar que se modifique cualquier cosa. Los corchos irrumpen con tal fuerza que hasta el teóricamente hombre más poderoso del mundo, el presidente de los Estados Unidos, naturalmente, no puede con ellos. Los corchos se revelan, se enfrentan al poder elegido, impiden que sus proyectos, respaldados por una mayoría ilusionada, pierdan fuerza o no se lleven a efecto en la realidad, para que la ilusión se desvanezca y vuelvan los salvadores de la nada a ocupar los sillones que desde el inicio de los siglos les corresponden, obviamente por decisión divina, es igual de qué dios.

Barak Obama no cree en Guantánamo que es un baldón, un oprobio y una ignominia  intolerable en la historia de una nación que surgió independiente agarrada a la libertad como emblema, pero los “guantanameros” se resisten al cierre con todo tipo de maniobras. El inventor de esa abominable escuela de torturas, más aberrante aún que la triste Escuela de la Marina de Videla y Massera en Argentina, Dick Cheney alardea de su genial idea.

Este halcón entre los halcones, un fascista vestido con trajes de marca, quizá  hasta del mismo corte  que los usados por Francisco Camps, el hombre que ha ocupado puestos de relevancia con todas las administraciones republicanas desde Reagan hasta el Bush II emerge desde el interior oscuro que siempre ha ocupado encantado, para atacar a Obama, a quien seguro querría aplicar desde ya esa famosa Patriot Act que tan escasos amigos ha aportado a los Estados Unidos.

Dick Cheney, en medio de un Partido Republicano alicaído por la derrota de noviembre de 2008 y por los desastres de los ochos años de George  W.  Bush entre los que va incluida la terrible crisis económica, se alza como la única oposición y posiblemente como el hombre que se enfrentará  a Obama en 2012, lo que da un cierto pánico. Es tremendo pensar que, un partidario de las torturas y amigo de que se explote el petróleo exista debacle ecológica o no, pueda alcanzar el sillón oval de la Casa Blanca y no es descartable pensarlo. Dick Cheney está orgulloso de lo hecho. Afirma, impávido, que eso es lo patriótico, que todo lo demás es humillarse. A veces cuando se lee que padecemos en España la peor derecha del mundo, se puede considerar que, quien eso afirma, anda errado, no hay más que ver aquello que representa, piensa y manifiesta el jefe de titiriteros que movían la Casa Blanca hasta enero  de 2009. Ahora da la cara defendiendo los errores, desde Irak hasta la crisis mundial del capitalismo. Aquí, en España, siempre nos quedará José María Aznar. Sin embargo el ex Presidente del Gobierno de España, pese a su incontinencia verbal,  jamás ha defendido las torturas en la lucha antiterrorista, como hace Dick Cheney el vicepresidente de su amigo Bush II

Barak Obama es hábil, valiente y explica los hechos con claridad. Posee el don de manejar los medios audiovisuales con soltura, pero los corchos, como no use un buen flotador, intentarán, de hecho ya lo intentan, hundirle. Cerrar Guantánamo abrirá más Estados Unidos al mundo que lo contrario. Diga lo que diga Dick Cheney la tortura no sirve, denigra y da razones al enemigo. Lo sensato, lo digno es cerrar Guantánamo, por mucho que le pese a los corchos.

L’Aquila en Italia será escenario, en la primeros días de julio, de la reunión anual del llamado G-8, los países más ricos  del mundo (Véase “G-8 para ignorantes diversos” publicado aquí el 24/10/2008). En tales eventos, en particular en los últimos diez años, se organizan foros alternativos a la reunión oficial y manifestaciones de todo tipo. Los organizadores de las manifestaciones son conocidos, de manera muy general, difusa  e indefinida, como grupos antisistema. No dudo, ni es de extrañar, que entre los miles de manifestantes existan grupos que puedan adquirir, sin mayores problemas, el título de antisistema, pero también hay mucha gente que cree en el sistema y piensa que hay que luchar por hacerlo más justo,  saludable y menos corrupto. Quienes se lanzan a las calles de las ciudades que albergan a los miembros del G-8 o a  participantes en otras cumbres, por ejemplo del   Fondo Monetario Internacional (FMI) o de la Unión Europea (UE) se encuentran , en general, frente a una muralla formada por policías revestidos de escudos, cascos y sistemas de represión que van de las pelotas de goma, a la porra de goma o a la eléctrica y a los chorros de agua más o menos entintada, incluso el disparo con bala real.  En paralelo los líderes, cual dioses de un nuevo Olimpo, se aparecen lejanos ante las cámaras de televisión, normalmente  una sola,  la huésped u oficial.  En carne mortal sólo son realmente vistos por las operadores de las cámaras, hasta la hora de la conferencia de prensa final. En más de una ocasión los líderes viven tan aislados que se reunen en un castillo alejado de la sala de prensa por ocho o más kilómetros y varias vallas, túneles, arcos metálicos, alambradas, amplio  despliegue policial y hasta del ejército. Todo para que los líderes unicamente se enteren de lo que pasa en la calle cuando lo vean en televisión y nada empañe su encuentro.

Bueno es que la gente se manifieste, al menos tan bueno como que los líderes se reunan, bueno es que manifestantes,y líderes y ciudadanos, que reciben a unos y a otros, estén seguros, pero cuanto sucede en los últimos tiempos, tras las más recientes reuniones alarma bastante. Los lugares de encuentro se convierten en fortalezas blindadas, las policías actúan -indudablemente porque reciben órdenes y es su obligación obedecer- de tal modo que recuerdan tiempos de tiranías que se consideraban pasados. Las actuaciones policiales son tan virulentas que hay muertos. En la cumbre de 2001, celebrada en Genova  (Italia) y encabezada por Silvio Berlusconi murió un muchacho: Carlo Giuliani. Tremendo. Murió por la acción de la policía que hirió a otros muchos manifestantes. Es de esperar y desear que nada similar suceda en la próxima cumbre del G-8 a celebrar entre el 8 y el 10 de  julio. De esa cumbre de Genova 2001 se escribió que había infiltrados entre los manifestantes para causar desordenes y así justificar la contundente actuación de la policía.

Ha habido más casos, el último, y espero que sea de verdad el último, en Gran Bretaña. Un buen señor que ni siquiera era manifestante murió a causa de la intervención policial. En Grecia este invierno pasado murió un joven estudiante y en las protestas de alumnos en Barcelona contra el llamado plan Bolonia también hubo abuso policial.

Parece indudable que los manifestantes acuden por buenas causas en su inmensa mayoría, también hay grupos que son partidarios del follón para que se hable más de ellos o sobre ellos. Lo ocurrido en Seatle contra la Organización Mundial del Comercio es paradigmático. Los manifestante pararon la reunión e impidieron la inauguración oficial de la cumbre. Lo sucedido en la capital del estado de Washington en la costa oeste de los Estados Unidos el 30 de Noviembre de hace diez años se considera como el punto de partida de los grupos que buscan mejorar el sistema o cambiarlo y que, de manera general, se denomina movimiento antiglobalización. En Seatle, ciudad de unos seiscientos mil habitantes, las fuerza de seguridad se vieron sorprendidas, hasta el punto que hubo de intervenir la Guardia Nacional para poner orden y conseguir una zona de seguridad para los reunidos y otra para los manifestante, donde por cierto había de todo, de todo el abanico ideológico salvo el oficial.

Desde entonces para acá se toman medidas máximas. como si  los líderes fueran a la guerra. Hay razones para que reine la seguridad, pero también las hay para que haya márgenes de libertad para manifestarse. Se dice que la policía de los países ricos, en particular aquellos que se dedican a implantar el orden público, son de ideología fascista en su inmensa mayoría. Vamos que hacen el trabajo de repartir palos por gusto, con auténtico placer. Está demostrado, por otra parte, que grupos de manifestantes están dispuestos al follón y al enfrentamiento por placer y por publicidad. Más de un autor asegura que entre los alborotadores hay policía infiltrada. Esa suma de factores hace que los líderes se enclaustren, los manifestantes por libre se alejen de los lugares de manifestación para evitar riesgos inútiles, lo que hace que la calle sea un mano a mano entre alborotadores y represores. Eso no debe ser en un mundo que aspira a la libertad y a la profundización de la democracia. Los recientes sucesos de Estrasburgo, Reino Unido o Atenas no deben, no pueden reproducirse en L’Aquila. Los ciudadanos de esa zona quebrada por el seísmo deben ver a los lideres del G-8, ver a los manifestantes y no añadir a la destrucción de sus casas por el terremoto la inundación de gases lacrimógenos. Manifestarse es un derecho inalienable y debe hacerse en paz y sin muertos.

No estaría, quien esto escribe, en condiciones de batir record alguno, pero ya me gustaría ver en mi ciudad de nacimiento unos Juegos Olímpicos, no obstante tengo la sensación que no será así, al menos no en 2016. Las razones de una sensación son de escaso valor, porque se mezclan emociones y razones y así es difícil concluir algo válido. Olvidaré la sensación y pasaré a los datos, según estos, Madrid no será ciudad olímpica en 2016.

1.- Digan lo que digan los visitadores, la influencia del continente es mayor, capital. Desde que en 1948 el alcalde de Londres traspasó la bandera olímpica al alcalde de Helsinki Europa no ha visto dos juegos olímpicos seguidos en su tierra. Dudo pues que el 2012 el alcalde de Londres le pase la bandera olímpica al alcalde de Madrid.

Recuerdo que tras Helsinki 1952 han sido ciudades olímpicas: Melbourne 1956, Roma 1960, Tokio 1964, México 1968, Munich 1972, Montreal 1976, Moscú, 1980, Los Ángeles 1984, Seul 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sidney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008. Nunca, pues, desde 1952 un continente ha visto de manera continuada la antorcha olímpica.

2.- La cualificación de Madrid es alta. Como no podía ser de otra manera. Madrid es una gran ciudad, algo convulsa, pero maravillosa y tiene grandes y estupendas instalaciones. Gracias a Alberto Ruiz-Gallardón cuenta, seguramente, con el mejor metro del mundo. Todo eso no será suficiente, aunque seguro que será la gran tarjeta de visita para obtener los Juegos Olímpicos de 2020.

3.- Atenas pidió los Juegos del centenario, puso toda la carne en el asador, pero en 1992 Barcelona había sido sede y los miembros del Comité Olímpico Internacional decidieron enviar la antorcha a Atlanta tierra de la Coca-Cola, sin ir más lejos, de donde se deduce que las instalaciones, el bien hacer y la unión política sirven, pero no deciden.

4.- Entre los rivales de Madrid creo que Tokio juega el papel de invitado de honor. Ser candidato es bueno, tanto o mejor que ser ciudad olímpica. Mientras se es candidato se produce una publicidad añadida de la ciudad y eso es estupendo para su promoción turística. Hace años, muchos, más de veinte quizá, el alcalde del Cortina le dijo al alcalde de Jaca, desesperado porque la candidatura de la villa aragonesa no era designada como organizadora de unos Juegos: “No te retires nunca, porque mientras eres candidato haces publicidad de tu ciudad, mejoras sus instalaciones, y creas puestos de trabajo” Sabias palabras. Tokio cumple esa función.

5.- Chicago goza del apoyo mayor de los dueños del C.O.I. o sea los anglosajones de todo pelaje, que impidieron que París ganara y los Juegos de 2012 se fueran a Londres. Madrid tuvo entonces más posibilidades que ahora. Si Madrid hubiera llegado a la final, frente a Londres o frente a París, habría ganado. La inmensa mayoría no quería a París. Y París tardará mucho tiempo en administrar sus muchas y consecutivas derrotas, que prueban la caída en picado de la fortaleza francesa. En principio, pues, Chicago es la ganadora.

Hemisferio norte, Estados Unidos y en 2016 Obama será pato cojo, es decir estará en su último año de mandato (doy por hecho y comprendo que es aventurar en exceso, que renueve la confianza de los electores en 2012 o que un nuevo Oswald no le le envíe a Arlington) y sería como otorgarle una medalla de oro, pero…. las últimas experiencias olímpicas de norteamérica han sido nefastas para el COI. Montreal aún está empeñada y han pasado 33 años, Los Ángeles terminó de pagar hace poco y Atlanta obtuvo el raro honor de no ser felicitada por haber organizado los mejores juego de la historia. Vamos que fueron un desastre. En los tres casos ya sea en Canadá o en Estados Unidos se aplica la fórmula del mercado. Esto equivale a que las ayudas institucionales son las menos, por no decir ningunas. Chicago, pues tiene esa gran pega.

6.- Río de Janeiro es mi favorita. Ya sé que la inseguridad es su handicap mayor. También lo es que pertenece al hemisferio sur y eso no gusta a los networks que, al fin, son quienes cargan con los gastos de los JJOO. Sidney 2000 fue una fracaso económico para las grandes televisiones que los transmitieron y no sólo por el horario, sino por el calendario. Australia abandonaba el invierno y en el hemisferio norte, donde están las más potente cadenas de televisión, ya acababa el verano y empezaban los campeonatos de Liga y las audiencias en su sitio.

Pese a todo eso es la hora de Río. Brasil, el Brasil de Lula es una potencia naciente. Contará con el apoyo de los latinos, que perderá Madrid, seguro. Será bueno, porque  permitirá transformar tan bella ciudad y quitar aquello que la hace violenta, porque unos Juegos dan trabajo. Si Sudafrica va organizar un Campeonato del Mundo de fútbol y Johannesburgo es, seguramente, la ciudad más peligrosa del mundo, no veo razones que impidan a Río ser la protagonista de los Juegos de 2016, aquellos que dieren el traspaso a Madrid.

7.- El G-20 es enemigo de Madrid 2016. Se dirá que nada tiene que ver, yo creo que sí tiene y mucho. En las semanas anteriores a la designación de Londres 2012, a España le tocó organizar la Exposición Mundial en Zaragoza y a Francia le dieron la sede de una industria punta. Los Juegos, para el Reino Unido. Ahora España quiere, con todo derecho y razón, ser miembro permanente con voz y voto del G-20. A la larga y para los intereses de la nación española es bastante más valioso ser miembro de los G-20 que organizar unos Juegos, que en todo caso seguro que organizará en 2020, cifra bella por otra parte. Dudo que Obama y Lula consientan en darnos el todo. Do ut des es una práctica habitual en las relaciones humanas. En principio más vale G-20 en mano que Juegos volando.

8.- El terrorismo afecta todos por igual a estas altura del milenio. Al día siguiente de la designación de Londres pasó lo que pasó en Londres. No  creo que esa variable, a la que todos sin excepción estamos expuestos, sea significativa para los miembros del COI a la hora de tomar una decisión.

Yo apuesto por Río de Janeiro. Si me equívoco reconoceré el error. Apuesto de paso y afirmo que el año de Madrid es 2020. El veinte de agosto a las 20.2o horas la antorcha olímpica lucirá sobre la ciudad capital de España.

A GALERAS, GALEOTE

Mayo 3, 2009

En estos tiempos, que cualquier contratiempo nos contrae y disgusta a extremos que debemos acudir a ansioliticos para calmar tensiones, convendría de tanto en vez pensar en aquellos hombres que hacían posible navegar por los mares gracias a sus manos que movían remos. Eran los llamados galeotes. Cervantes, que algo debiera saber del asunto de las galeras, dedica un capítulo de su Don Quijote a  quienes iban a cumplir la condena de galeras. Como se sabe el hidalgo manchego, desfacedor de entuertos, los libera. Sabe que son mala gente, pero el castigo es horroroso. Parte de nuestra mala fortuna naval se debe a que, tras la batalla de Lepanto, como buenos católicos, liberamos a los galeotes, cosa que obviamente no hicieron los otomanos y de ese modo continuaron siendo dueños y señores del Mediterráneo durante alguna centuria.

La fuga, del primer plano de la política, del militante del Partido Popular, Gerardo Galeote, dado su apellido, me ha traído a la mente, la dura historia de las galeras. Sea o no por el apellido a otro Galeote, de nombre Guillermo y militante del Partido Socialista Obrero Español,  hubo de fugarse del primer plano de la política hace quince años, al menos, por motivos o causas similares, aunque no idénticas.

Además de sus iniciales, de su homónimo apellido y dedicación a la política ambos Galeote son gente fundamental y necesaria para el funcionamiento del aparato de cualquier partido, quizá por eso son los primeros en marchar cuando cae agua sucia o cuando menos turbia.  El militante del PP fue un elemento esencial para poner en practica una poderosa y practica idea de José María Aznar: que la derecha democrática formara un sólo grupo parlamentario en la eurocámara y así evitar que los socialistas fueran los primeros. Gerardo Galeote lo hizo y lo hizo tan bién que fue el primero secretario general del Partido Popular Europeo, donde no se admitió al PNV, como bien deben recordar sus militantes. El PNV partido fundador de los democristianos europeos, se fue a galeras cuando democristianos, golistas, populares, conservadores británicos se unieron en el PPE. Gerardo Galeote estaba allí con la inestimable ayuda de Alejandro Agag. Ese mérito de Gerardo Galeote ha quedado en el olvido. Si alguien se come el marrón, antes de que los jueces enuncien su veredicto, ese es el hombre de aparato fiel y cumplidor de ordenes, el hombre oscuro, sin amigos en los medios, desconocido por la opinión pública. Puede que sea culpable, no lo sé, pero me parece el último peldaño de la trama del “bigotes y compañía”.

A Guillermo Galeote le echó fuera otro caso semejante de financiación incorrecta de los partidos, el llamado caso Filesa, visto para sentencia porque los jueces, independientes ellos no me cabe duda, tienen una mayor actividad y premura a la hora de juzgar a la izquierda. Guillermo Galeote, que Google en 2009 confunde con Gerardo, se fue en silencio, desapareció del mapa. Era el amigo de Alfonso Guerra y Felipe González, el tipo que los calmaba cuando las diferencias se ensanchaba entre las dos principales cabezas del socialismo español de aquellos años finales del siglo XX. Casi muere en un accidente de automóvil en una campaña electoral. Su identificación con el PSOE era tal que se autodenominaba la reina madre. Guillermo Galeote se fue y tuvo que hacer un curso hospitalario par poder ejercer como médico, que es su profesión. Quiero decir que no debió enriquecerse, no lo parece. No fue condenado, pero para entonces ya había abandonado la política.

Formar parte de las redes de los aparatos tiene esas molestias para los seres humanos que están inmersos en ellas y si se apellidan Galeote parecen predestinados a comerse el marrón y guardar respetuoso silencio. Los  miembros de los aparatos no tienen buena literatura, pero sin ellos nada funcionaría y los líderes estarían menos tiempo ocupándose de su oficio de políticos. Seguro que en el caso de “bigotes y compañía” hay gente con más mano dentro de la masa oscura, como tampoco en el caso Filesa  se fue hasta el final. No se dieran de bruces, los investigadores, con la crema y nata del capitalismo financiero español.