Leí el póstumo artículo de Tomás Eloy Martínez y me aprendí – lo cito de memoria – un párrafo que reza “ cuando se acabó la prohibición ( de vender alcohol en Estados Unidos) no hubo menos alcohólicos (tampoco más añado por mi cuenta) pero disminuyó la criminalidad”. Antes de proseguir un breve inciso, la prohibición de vender alcohol la levantó un presidente demócrata y progresista posiblemente el más progresista de cuantos presidentes de Estados Unidos ha habido jamás: Franklin Delano Roosevelt, lo digo por lo pesados que se ponen los reaccionarios con cualquier avance y por cuanto hablan de delincuencia, cuando es su mejor aliada. Cerrado quede el inciso y regreso a lo escrito por el autor argentino en su último artículo dedicado a solicitar, pedir la legalización de las drogas, argumentar que es más practico y menos dañino. Añadiría yo que más barato también.
Algunos días antes otro escritor de la América que habla español, Mario Vargas Llosa – en las antípocas ideológicas de Tomás Eloy Martínez – razonó sobre idéntico
asunto: el fin de la prohibición que cae sobre el cultivo, consumo y venta de drogas. Artículos ambos publicados en El País. Como siempre la barroca, reaccionaria y liberal pluma de Vargas Llosa brillaba en plenitud, pero al margen de la forma, el fondo buscaba un fin: acabar con una prohibición absurda, sin sentido.
No será necesario, dicho con notoria peor pluma, manifestar mi plena coincidencia con lo expuesto por estos dos grandes escritores. No hay más que echarle un vistazo a la presidencia de Felipe Calderón en México para comprender la magnitud del desastre alcanzado con su decisión de utilizar el ejército contra los clanes de la droga y lo inútil de la acometida. Los muertos se suceden de manera similar a aquellos de Afganistán, donde por cierto también la droga, en este caso la producción de amapola tiene también que ver con la guerra en ese estado fallido aunque no sean talibanes los partidarios de cultivar esa planta. Los talibanes prohibieron su cultivo, dicho quede como recordatorio. Verdad es que los sucesos de México tienen menos lugar en los medios que aquellos provenientes de la tierra afgana.
México, además, no es país productor, es país de paso, de paso hacia los Estados Unidos, lugar donde más droga se consume del mundo. Los gastos empleados en la DEA o en el despliegue del ejército mexicano servirían para paliar la actual crisis. El dinero negro emergente de la droga, ese que se ha lavado en ladrillo en una y mil costas, sobre todo en el Levante español, alimentarían empresas de alta tecnología y se crearía empleo. Dudo mucho que la legalización de todas las drogas traiga más consumo. La prohibición no lo frena.
Lean, si no lo han hecho ya, ese magnífico libro de Don Winslow titulado “EL PODER DEL PERRO” y verán lo inútil, absurdo, costoso, estéril, inservible, superfluo, ocioso, ineficaz e infructuoso que resulta perseguir a los señores de la droga, que financian corrupción a cualquier nivel, en cualquier ámbito. Recuérdese lo sucedió en España cuando a tres magistrados de la Audiencia Nacional que permitieron la salida de la cárcel de un magnate de la droga. Algún letrado famoso me comentó que tal actitud, esa de los magistrados, era comprensible. Vivir sin la amenaza de la muerte por asesinado siempre es más agradable. Por cierto esos señores jueces fueron mejor tratados por sus pares que Baltasar Garzón.
Dejo para el final esa Colombia en eterna guerra, donde el mago Álvaro Uribe, el señor de todas las iluminaciones y de todas las esperanzas no logra, por mucho que se perpetué en el poder con el beneplácito de las buenas gentes conservadoras, sacar del fango a su nación maltratada. Gran nación y hermoso país es necesario afirmar.
El demoledor y enternecedor libro de Héctor Abad Faciolince – hasta en él aparece el nuevo Hércules, quiero decir Uribe – titulado “EL OLVIDO QUE SEREMOS” de obligada lectura para percibir quien manda realmente en Colombia y no es, precisamente, aunque él se lo crea dada su megalomanía, Uribe el eterno. No me olvido de Fernando Vallejo el escritor maldito por excelencia, quien además vive en México. Por cierto que ambos escritores provienen de familias procedentes de la tribu dirigente.
Es de sentido común legalizar el consumo de drogas. Adviértase que matan, cómo se hace con el tabaco y se le pone el IVA más alto y el impuesto complementario, igual que al tabaco, el alcohol y la gasolina, acorde al producto, pero todo legal y claro. Se evitarán cosas tan bobas como ese hombre estadounidense que vive gracias a fumar “maría” y tiene que ir por las calles con un papel que acredite que no es un malvado drogadicto.
Verdad es que los poderosos perderán mucho, en particular los amigos del ladrillo o los fabricantes de narices nuevas entre otros, aunque no sólo.
Por cierto legalizar y autorizar el consumo de droga no quiere decir que nos pongamos a consumirla quienes jamás la hemos probado. Lo mismo que permitir el matrimonio entre homosexuales no quiere decir que sea obligatorio ser gay, ni que permitir el aborto en condiciones óptimas para la mujer quiere decir que sea la única solución, ni que sea obligatorio abortar. Por el contrario a la sociedad democrática actual le interesan pronto más niños.
Acaben, de una maldita vez, con la prohibición del uso consumo y fabricación de las drogas, por favor. Hay montones de tierra calcinada en Colombia que no sirve ya para ningún sembrado y eso empobrece, aunque se siga cultivando, vendiendo y consumiendo droga. Prohibir no mejora nada. Probemos lo contrario
LA LEGALIZACION DE LAS DROGAS YA
Febrero 6, 2010MANDATOS, LA PENÚLTIMA MASTURBACIÓN
Enero 18, 2010Cercado por las deudas, el líder de la oposición Juan Luís Cebrián fabricó una pregunta para un sondeo. Se desprendía de la respuesta, para satisfacción del poderoso y endeudado académico, que un sesenta y seis por ciento de los españoles todos no desean a José Luís Rodríguez Zapatero como candidato a la presidencia del Gobierno, que actualmente ocupa, en las próximas elecciones legislativas fijadas para marzo de 2012.
Es muy posible que exista ese mayoritario deseo, pero no es deducible de tal manifestación que los mandatos presidenciales deban durar ocho años, entre otras cosas, sin ir más lejos, porque no es constitucional. La Constitución de 1978 establece la duración máxima de una legislatura en cuatro años a contar desde el día en que se constituyó , no el día de la jornada electoral. No dice la Constitución que durará cuatro años justos, exactos y obligatorios, como son cinco para el Parlamento Europeo o dos fijos y obligatorios para la elección de los miembros de la Cámara de Representantes o cuatro es el período fijado para el mandato del Presidente de los Estados. La Constitución sólo dice que durará como máximo cuatro años cada legislatura.
En el caso constitucional español no existe,pues, un mandato fijo y cerrado. Es más, el Presidente del Gobierno, a la sazón José Luís Rodríguez Zapatero, puede disolver Las Cortes Generales cuando lo estime oportuno y es el único que puede hacerlo.
Si algo hay se debe valorar muy positivamente a todos los presidentes del Gobierno habidos en España desde 1975 es la estabilidad. En 35 años sólo hemos tenido cinco presidentes del Gobierno y para una nación como la nuestra es un hecho valioso, muy valioso. Sólo hace falta mirar el número centenario de jefes del Gobierno habidos en España desde la institución de tal figura, sin olvidar, al recordar la magnitud del número, que hubo uno que estuvo en el cargo desde 1939 hasta junio de 1973.
Felipe González primero agotando casi las legislatura, aunque no terminándolas nunca, quizá por andaluz y supersticioso. Aseguran en el Reino Unido que el primer ministro que agota la legislatura, allí de cinco años, pierde, por es conviene convocar a los electores antes del final de la legislatura. José María Aznar dio un paso más por la senda de la estabilidad y casi agotó las legislaturas hasta el punto que los españoles hemos sido convocados en marzo a votar Las Cortes Generales en cuatro ocasiones consecutivas: 1996-2000-2004-2008. Sin temor al refrán que asegura: año bisiesto año funesto.
José Luís Rodríguez Zapatero ahonda en los pasos dados por José María Aznar, en ese sentido y sólo en ese. No queda más que felicitarse por la postura adoptada por los citados presidentes del Gobierno. Sin embargo eso no supone, no significa que las elecciones legislativas en España deban ser obligatoriamente en marzo, del mismo modo que en Estado Unidos son el primer martes después del primer lunes del mes de noviembre. La Constitución en vigor nada dice de ello. La costumbre, incluso cuando – cómo es el caso- es una buena costumbre, no hace ley.
La Constitución del 78 está concebida para garantizar la estabilidad, por eso es el Presidente del Gobierno quien decide la fecha de las elecciones legislativas, por eso pone tantas trabas la Constitución a una moción de censura para que sea válida y por eso, en fin, la fecha máxima de duración a cada legislatura es de cuatro años. No obliga a que dure cuatro años, lo cual es muy diferente.
Hasta ahí lo constitucional de lo que es bueno conocer para luego opinar sobre lo humano y lo político. Aparte está la decisión personal de José María Aznar de abandonar el poder después de dos legislaturas, que pueden ser ocho años o no, aunque en el caso de José María Aznar lo fueron. Las razones que llevaron a José María Aznar a tomar esa decisión forman parte de su personalidad, aunque la más noble fuera no perpetuarse en el poder. Bueno es recordar, en este instante, que para no perpetuarse están siempre los electores en las democracias. Lo cierto es que Aznar obró de esa manera. En mi opinión erró al abrir el melón de la sucesión demasiado pronto y en otros lugares del mundo cuando tal ha sucedido las consecuencias siempre han sido catastróficas para quien abrió el melón. Además su candidato no era Mariano Rajoy, pero Rodrigo Rato vetó a Ángel Acebes. Aznar quería Acebes, pues pensaba mandar por persona interpuesto, pero ganó el inesperado Rodríguez Zapatero.
Ahora, vistas las respuestas de la encuesta, se ha vuelto a lanzar el camino de la especulación sobre el futuro de Rodríguez Zapatero. Se le adivina la intención, de abandonar, incluso por los gestos, se escribe. Lanzada ya la bola en miles de artículos es igual cuanto diga el interesado, al fin el único protagonista activo, el único sujeto verdaderamente importante de la decisión, quien ha repetido hasta la saciedad que no es el momento de hablar del asunto, pero sí, debe ser, el de llenar paginas de opinión con artículos rebosantes de buena sintaxis y mejor masturbación.
Es un debate sin sentido. En un partido como el socialista donde el líder es la figura mayor, será él quien tome la decisión. A día de hoy sigue siendo más y mejor valorado que su rival, Mariano Rajoy. No creo que sea problema mayor en tiempos de presidencia de la Unión. Buscar candidatos para la autonomía de Madrid o para la alcaldía de la capital de España si son un problema y un quebradero de cabeza, pero su decisión sobre presentarse o no a un tercer mandato es ejercicio tan simplista como masturbatorio.
Los Estados Unido decidieron – salvo la excepción Franklin Delano Roosevelt- impedir más de una reelección, porque no querían monarquías electivas. En La América que habla español se copió la fórmula por idéntica razón, pero en los tiempos actuales se modifican constituciones para buscar la reelección. Casos de Chávez y de Uribe sin ir más lejos.
En la vieja Europa con democracias consolidadas no hay un solo caso que corte las posibilidades de ser candidato a nadie cuantas veces lo desee. Ejemplos de poder longevo hay muchos, tantos que no será necesario citar. Son los electores quienes deciden o los partidos en sus Congresos, el resto es masturbación.
Sucesores en potencia para Rodríguez Zapatero, por seguir el juego masturbatorio, se me aparecen dos y ambos proceden de la periferia. Una mujer: Carme Chacón y un hombre: Patxi López. Pido perdón por haber caído en la tentación.
Para terminar un dato, todos estos pasatiempos únicamente sirven para juntar letras, pues en principio a la IX Legislatura le quedan dos años y casi dos meses de actividad y duelos verbales. O, lo que es lo mismo, se seguirá sobre el asunto hasta que haya decisión final. Al tiempo.
AÑO SANTO
Enero 9, 2010Dado que el calendario juliano, reformado en el siglo XVI por el papa Gregorio XIII, otorga, en 2010, el día domingo al 25 del mes de Julio, la iglesia católica aprovecha la ocasión para conmemorar, como se debe, tan mágico evento, claramente prodigioso e inesperado. Para celebrarlo, como merece, indica, a sus fieles y a quienes no lo son, que estamos en año santo compostelano y que se puede ganar el jubileo correspondiente si se hace camino al andar y se llega a Santiago de Compostela. Hecho, éste de caminar, altamente recomendable para visitar iglesias preciosas, ciudades magníficas y comprender el poder que la iglesia tuvo en la Edad Media, aunque no solo. Además, el camino a Compostela es una de las primeras integraciones, por no decir la primera, de la vieja Europa y ahora que España preside la Unión no es malo recordarlo.
En Santiago de Compostela, cómo todo el mundo sabe, menos aquellos que tienen fe superlativa, no está enterrado el tal Jacobo, ni jamás se acercó por tierras atlánticas el presunto apóstol del supuesto Jesús. Ahora bien, como cualquier pretexto es válido para aumentar el número de turistas que dejan divisas, bienvenido sea un nuevo año santo y más aún en estos tiempos de descristianización de la sociedad, para llanto, crujir de dientes, protesta perenne y dolor de píloro de Antonio María Rouco Varela y sus distinguidos seguidores entre quienes ha surgido una nueva estrella José Ignacio Munilla, que no decaiga la fiesta.
Empezar el año santo con la llegada de un obispo integrista, que habría sido feliz en la corte carlista de Estella, a la diócesis de San Sebastián es un gran acierto en estos años de agnosticismo dominante, paganismo absoluto y laicismo ramplón. La iglesia católica ha logrado que se hable, aunque sea mal, de ella en este enero. Es una prueba más de su innegable existencia.
José Ignacio Munilla se ha incorporado a la diócesis donostiarra entre la ausencia de cariño de la inmensa mayoría de sus correligionarios. La razón, además de los pensares tradicionalistas del señor obispo, expresados de forma clara, es más política que religiosa. Su antecesor José María Uriarte, el hombre que más sabe de ETA en el universo mundo, se sintió dolido, por no decir molesto, cuando supo el nombre de su sucesor. El setenta y siete por ciento del clero donostiarra ha sentido pánico, se escribe y habla de listas negras e incluso, publicado está, el obligado silencio ordenado a un franciscano.
José Ignacio Munilla ha seguido los consejos del nuevo testamento y ha optado por la humildad en su presentación, por aquello de que los humildes serán ensalzados. Por sus obras se le conocerá, aunque no se separará ni un ápice del espíritu Rouco, su valedor en Roma.
Un obispo de San Sebastián es algo más que un obispo, como el Barça es más que un club. Los últimos obispos de San Sebastián sentían debilidad por el nacionalismo radical. No afirmo que no acataran el mandamiento que obliga a no matar, pero jugaron con amplitud con la ambigüedad. Así fue el caso de Uriarte y de su antecesor. No es necesario ser Eric Hobsbawn para saber, como el historiador británico escribe en La era del Imperio, que los nacionalismo vasco y flamenco crecieron y se desarrollaron amparados por la iglesia católica, la más integrista, conservadora y antiliberal iglesia católica. En consecuencia si José Ignacio Munilla va a ser a la iglesia donostiarra lo que Patxi López es a la política vasca, pues hay una línea lógica en el sendero hacia la normalización en la vida ciudadana de Euskadi y un aislamiento aún mayor de los violentos y sus protectores. Así expresado supone una buena nueva.
No convendrá, pues, confundir la doctrina, de la que seguro Munilla es firme defensor, en consecuencia bramara contra los matrimonios homosexuales y contra la ley del aborto, con su postura no estrictamente pastoral, que, digamos por resumir, se adivina e incluso presume más española que nacionalista vasca. La doctrina y la política, a veces se amalgaman de mala manera y no es ni bueno, ni conveniente.
Rouco, que terminó el año con su tradicional manifestación, menos numerosa cada vez, tiene un nuevo aliado en la Conferencia Episcopal para reafirma su omnímodo poder. Es una evidencia
HAIDAR Y MARRUECOS
Diciembre 26, 2009Aminatu Haidar tiene todo el derecho a pedir independencia para su tierra natal. Incluso a sus 42 años puede libremente jugar con su vida. No se me ocurrirá poner en duda el derecho de autodeterminación, aunque no me seduzca lo más mínimo ni la forma, ni la manera en que lo ha hecho Aminatu Haidar, quien pronto caerá en el olvido y dudo mucho que vuelva a salir de su actual lugar de residencia, no al menos en un futuro inmediato. Las acciones de Aminatu Haidar estaban estudiadas hasta el último detalle y no solamente por ella, que ha puesto su vida en juego. Desde su llegada al aeropuerto marroquí Aminatu Haidar sabía cuanto y como iba a hacer y puede, sólo puede, que también el tiempo que iba a soportar en su lucha, digna, justa, loable, aunque absolutamente inútil. No del todo, ciertamente. Al partido del no, más conocido por PP el caso “Haidar” le ha sido muy útil y conveniente para alimentar su populismo barato con la historia del tomate y alentar su conocida aversión al moro en general y al marroquí en particular.
Mostrado mi respeto por la lucha de Aminatu Haidar y los suyos, quiero expresar de manera rotunda lo injusto que se ha sido en este caso con el Reino de Marruecos. Es cierto que ha sido un caso para los medios, justo eso que Aminatu Haidar y los suyos pretendían: mucho ruido, ninguna nuez, porque las grandes manifestaciones no alcanzaron nunca el número de mil, ni para los organizadores. Mucho respaldo popular no ha tenido la huelga de hambre televisada, desde luego.
De la situación en el Sahara Occidental Maruecos no es la única parte activa. El plan Baker no lo aceptó el Polisario presionado por Argelia, parte también activa en el conflicto aunque siempre aparece como el máximo y bondadoso benefactor de la causa saharaui, sin embargo usa el Sahara Occidental como rehén para sus fines. Ocurre que la izquierda irredenta española siempre ha preferido Argelia a Marruecos, aunque en Argelia haya pasado lo que ha pasado tras aquellas elecciones que ganaron los islamitas en los primeros noventa del pasado siglo. Argelia no es mejor, ni más justa, ni menos corrupta democracia que el Reino de Marruecos. Es sí vende mejor, mucho mejor.
Al Reino de Marruecos se le exige más que a cualquier otro vecino y no debemos olvidar que es el mejor amigo de occidente. Guarda nuestras espaldas de burgueses volterianos de manera eficaz. Cuida que no avance el terrorismo que utiliza la religión islámica como excusa para sus acciones. Marruecos impide el tráfico ilegal de emigrantes. No se puede atacar siempre a Marruecos. El actual monarca Mohamed VI ha mejorado las condiciones de sus ciudadanos. Conservar el actual Marruecos, ayudar a su desarrollo y comprar sus tomates va en beneficio de nuestra calma y tranquilidad.
El episodio mediático de la huelga del hambre ha puesto de nuevo de manifiesto la peculiar animadversión hispana hacia Marruecos y a mi me parece infundada e injusta a todas luces. En el caso Sahara, Marruecos ha propuesto una autonomía semejante a esa del País Vasco, como paso previo a un referéndum. El Polisario, aconsejado por Argelia, dice siempre no. Dos no avanzan si uno no quiere. Es evidente que Marruecos tiene razones para no declarar unilateralmente y sin condiciones la independencia que solicita el Polisario. Con esa posición cerrada de los saharauis no habrá solución. Tras Baker han fracasado todos los enviados especiales de la ONU, no lo olvidemos, aunque afortunadamente el dialogo entre las dos partes continúe auspiciado por España, gracias a Miguel Ángel Moratinos (quien estoy seguro es el autor del regreso de Aminatu Haidar a su casa) y Francia. Marruecos no es la única pieza para resolver el problema del Sahara Occidental. Dudo que el episodio Aminatu Haidar sea beneficioso para un conflicto que dura casi 35 años. Vamos que dio comienzo cuando la protagonista de este suceso tenía siete años.
CHILE APUESTA POR CAMBIAR
Diciembre 16, 2009 Los chilenos tienen ganas de cambios. Ese es el mensaje meridiano enviado por el electorado el domingo 13 de diciembre de 2009. Conocidos los resultados, dos son los aspirantes a suceder a la primera mujer presidente de la historia de Chile: la magnífica, Michelle Bachelet, quien abandonará el cargo en marzo con el aplauso y la estima del ochenta por ciento de sus conciudadanos. Sin duda ya se prepara para regresar al Palacio de la Moneda en 2014. En el fondo ella es el símbolo del cambio. Del enorme desarrollo de una nación larga y estrecha, pero, gracias al esfuerzo realizado en los años de democracia, después de la caída de la dictadura, devenida grande y miembro de pleno derecho del club de los más ricos y poderosos.
A ese Chile crecido le hacen falta cambios, entre otros la forma de elegir. Un perverso sistema binominal designa la suerte de senadores y diputados. Mujeres y hombres votan en colegios diferentes y eso no se compadece con una nación moderna. También en su desarrollo político, como ya indiqué en LA SUCESIÓN DE BACHELET y como se ha evidenciado en la primera vuelta para la elección del próximo presidente de Chile.
Los votantes se han decantado de manera clara por Sebastián Piñera, un hombre de la derecha liberal, que desea desprenderse de sus socios “pinochetistas”. Es un empresario de 60 años, que domina los medios de comunicación chilenos. Tiene un club de fútbol el Colo-Colo (el club de los más desfavorecidos, dicho sea de paso, lo que supone un toque populista por parte del candidato). Es uno de los principales accionistas de la línea aérea LAN. Compañía importantísima en la América que habla español. Dicho así suena a Silvio Berluscconi y asusta, pero en eso queda todo el parecido. Piñera es, o aparenta ser, un hombre de familia. Casado desde hace 36 años con Cecilia Morel tienen cuatro hijos y ya es abuelo. Además Piñera nunca ha sido presentador de cabarés, ni otros clubes nocturnos.
Vista la manera de arrasar en la primera vuelta, casi el cuarenta y cinco por ciento de los votos emitidos, toca con los dedos la presidencia de la República y ello en el año del bicentenario de la existencia de Chile como nación independiente. Piñera está convencido de su victoria el 17 de enero, pero como dicen gran parte de sus asesores: “hasta que el árbitro no pite el final, nada estará decidido”.
Como Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el muy triste, aburrido y mal orador, no ha llegado al treinta por ciento de los votos, aunque sí a la segunda vuelta, algo que muchas encuestas ponían en duda, pues resulta coherente que Sebastián Piñera cuente los días que le faltan para suceder a la presidente Bachelet en el Palacio de la Moneda.
EL CANDIDATO MELANCÓLICO
Eduardo Frei Ruiz-Tagle, de 67 años, no es precisamente el hombre oportuno en el lugar adecuado. Hijo de Eduardo Frei Montalva, quien contribuyó, no debe olvidarse, a la caída de Salvador Allende, aunque ahora su figura crece al conocerse que fue envenenado por el dictador Pinochet. (Pone esto último de manifiesto, por si quedaran duda, lo estúpidos y absurdamente crueles que son los dictadores y sus secuaces). Frei Ruiz-Tagle, quien no defendió en su etapa como segundo presidente del Chile posdictadura la investigación de los desafueros cometidos en los años Pinochet, se vio beneficiado, días antes del 13 de diciembre, por la entrada en prisión de los presuntos envenenadores de su padre y también presidente. No me atreveré a escribir que ese acontecimiento haya permitido a Eduardo Frei II pasar a segunda vuelta, pero sí que algún voto le ha caído, proveniente de aquellos patrocinadores de un cambio en los hábitos de los políticos chilenos, una vez desarrolladas las primeras elecciones sin la presencia del dictador Pinochet.
El representante de esas ambiciones de cambio se llama Marco Enríquez-Ominami, conocido por sus siglas: MEO. Este hombre no ha conseguido ningún diputado de su filiación, eso conduce a suponer que el cambio no anda todavía muy definido, o sólo se basa en dar votos a otro en la primera vuelta para indicar descontento, malestar. En teoría MEO es de izquierdas y ha venido a mostrar que la llamada Concertación (dirige el país desde el final de la dictadura) está obsoleta. Esa amalgama de democristianos, socialdemócratas y socialistas devenida una máquina de ganar elecciones presidenciales necesita aceite para los goznes. Lo ha dejado palpable el voto recibido por MEO y la no inscripción en las listas electorales para votar de los más jóvenes, esos ya crecidos sin dictadura. La práctica política señala, desgraciadamente, que los “freakes” como MEO asustan y provocan catástrofes inauditas. En 2002 un free-lance bastante estúpido, presuntuoso y vacuo, pero de buena oratoria y apariencia izquierdista pura y dura llamado Jean-Pierre Chevénement permitió, al presentarse contra la opinión de su partido, el socialista, que Le Pen pasara a segunda vuelta y no el socialista Lionel Jospin. Consecuencia: en la segunda vuelta el candidato Jacques Chirac ganó de barrer. En Chile, Sebastián Piñera tendría garantizado el triunfo y de manera aplastante, si MEO hubiese pasado a segunda vuelta. Las mujeres y hombres mayores de 45 habrían votado en blanco o por Piñera. MEO no ha estado tan lejos de culminar la faena
NO SE CAMBIA EN LA VICTORIA
La esperanza del triste Frei, un caballero de la triste figura sin la gracia de Alonso Quijano, es sumar todos los votos que no fueron a Piñera en la primera vuelta. Conseguiría casi un 55%, un abultado y no merecido resultado. Es probable que no lluevan los votos de los electores de MEO, pero tampoco es seguro que los reciba Piñera. El éxito le llegara a éste si hay abstención o votos en blanco. Eso dejaría el camino libre a MEO para intentarlo de nuevo y garantizaría a Bachelet un regreso de rosas en 2014.
En Chile el voto es obligatorio una vez que te has inscrito. En Chile, pese a las ganas de cambio, hay una mayoría que aún no quiere el triunfo de la derecha. Los acompañantes de la coalición de Piñera son la gente del dictador. Piñera ha obrado de forma que su líder no obtenga escaño y eso podría quitarle votos por la derecha, pero no creo, porque la derecha va a votar en masa, en todo estado democrático que se precie, aunque sea con la nariz tapada, con tal del que no ganen los “rogelios”.
La Concertación se halla ante una difícil encrucijada. Por un lado apoyar a su mal elegido candidato, por otra renovarse, pero la experiencia indica que los partidos no se renuevan en el poder.
No sabe nadie quién ganará el 17 de enero de 2010, pero es evidente que ni Frei está derrotado, ni el triunfo de Piñera asegurado. Algo si se vislumbra cara al futuro menos próximo: el fenómeno MEO ha muerto con honor, porque ha indicado lo grave de la herida. Y en la lógica de los mandatos y las no reelecciones directas está el regreso de la presidente Bachelet.
Escrito por jotabege